FRANCISCO A. ZEA Y SELECCIÓN DE SUS ESCRITOS

Humberto Bronx
(Compilador)

ISBN: No registra

Nota de Edición: Tomado de la Colección "Academia Antioqueña de Historia". Talleres Imprenta Municipal. Medellín, Colombia.

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Presentación (pág, 6)
Obras de Humberto Bronx (pág, 154)
Folletos publicados (pág, 155)
Parte I (págs, 7-74)
I Parte de la Tabla de Contenido (pág, 151)

Advertencia: El siguiente documento respeta la ortografía y tipografía original del texto.


TABLA DE CONTENIDO

II PARTE

Seleccion de escritos de Francisco Antonio Zea

Los avisos de Hebefilo
Apartes del discurso sobre el mérito y utilidad de la botánica
Discurso
Mediación entre España y América
Respuesta al libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura después del triunfo de Boyacá
Palabras de Zea cuando aceptó el cargo de Vice-presidente de Colombia
Manifiesto Francisco Antonio Zea, Presidente del Soberano Congreso, Vicepresidente de la República, etc.
Razones geográficas y políticas
Riquezas de Colombia
Qué es la República de Colombia
Arrojar a los españoles de Colombia
A las mujeres de Colombia
Correspondencia de Zea
Memorial de Petición al Rector de San Bartolomé
De una carta a su padre
A las ciudadanas María Francisca y María de Jesús y Díaz
Carta al General Simón Bolívar
Circular de Francisco Antonio Zea a las potencias de Europa
La República de Colombia ya está constituida
Necesidades del reconociminto de Colombia
Francisco Antonio Zea se defiende antes de su muerte
Qué se pensaba de Colombia en Europa
Se levanta Colombia
El escándalo en Colombia
Por qué fue tan magnánimo con los acreedores
No fue atropellada ni temeraria la operación
Memoria sobre las Quinas (Extracto)
Nota sobre las actividades científicas de Zea



II PARTE

SELECCION DE ESCRITOS DE FRANCISCO ANTONIO ZEA


LOS AVISOS DE HEBEFILO

(Artículo publicado por el joven F. A. Zea, cuando estudiaba en el Colegio de San Bartolomé, contra los sistemas educativos de entonces) .

   ... "No llevéis a mal, mis queridos jóvenes, que el ínfimo de los que aspiran a la Sabiduría, lleno de amor por vuestra gloria, se atreva, cuando callan los sabios, a levantar su voz, y quiera de repente erigirse en maestro el que aún no ha salido de la clase de discípulo. Si los sabios callan, no es porque aprueben vuestros estudios, que sólo son a propósito para formar orgullosos ignorantes, sino porque faltándoles el conocimiento de vuestro corazón, desesperan llegar alguna vez a romper esos muros de bronce que opuso la ignorancia a la entrada del buen gusto; y si yo, olvidado de la debilidad de mis talentos, me atrevo a una empresa, al parecer tan temeraria como intentar que unidos todos como buenos patriotas, hagamos frente al fanatismo, rompamos las cadenas que esas infames disputas de la literatura pusieron a nuestro entendimiento, y sacudamos el yugo de la servidumbre filosófica; es porque conociendo vuestro generoso ardimiento, y la vasta extensión de vuestros ingenios, estoy seguro de la victoria si os llegais a empeñar en el combate.

   Y dudaréis un instante abandonar unos estudios que deshonran la humanidad, que despreciados de las naciones cultas, sólo entre nosotros y los bárbaros habitantes de la Mauritania han hallado aceptación; unos estudios que tienen la patria en vergonzosa languidez; que conservan como un depósito la grosería y la barbarie para derramarlas de tiempo en tiempo sobre nuestros infelices conciudadanos, y que manteniendo los entendimientos en la más ignominiosa esclavitud, no les dejan siquiera la libertad de recorrer las campiñas para ver grosera agricultura, la miseria, la indolencia; tántas cosas dignas de su atención, y que debieran ser el objeto de sus tareas?

   Aún sí pareciera aquí el daño sería de algún modo tolerable; pero las vanas sutilezas y ridículos conceptos han subido a la cátedra cristiana, y en aquel lugar tan respetable, en donde sólo se debe oir la voz de Jesucristo, es donde hemos visto campear a Fray Gerundio, ostentando a la multitud católica su caudal de erudición y todos los primores de su divino ingenio. Y qué, no pensáis vosotros hacer vuestros nombres célebres en la historia, sustituyendo a esta jerga filosófica y sabiduría de ergotismo las bellas letras y ciencias exactas, que hacen la felicidad del género humano, que derraman por todas partes la alegría y la abundancia, y que son tan conformes al corazón del hombre, y las únicas que satisfacen su entendimiento?" el estudio de los principios y progresos de las artes, el de la Economía y la Industria, el de la Agricultura, el de la Política, y por desahogar de una vez mi corazón, el de la verdadera filosofía, que es la madre de cuanto hay bueno en la tierra".

   Qué cosa se enseña entre nosotros, cuál es el joven que limitándose a los conocimientos de la escuela no salga un ridículo, pedante, incapaz, no digo de tratar un asunto, político o literario con orden, con finura y delicadeza, pero ni aún de sustentar una conversación entre personas de mediana lectura, y de escribir una carta pasadera, sin hinchazón, ergotismo ni pedantería? No se sabe que los estudiantes son los principales corruptores del idioma, inventando a cada paso frases ridiculas, expresiones caprichosas y voces que no conocieron Cervantes ni Saavedra?"

   "Que no tenga yo tiempo de recorrer con vosotros nuestras fértiles provincias para mostraros por todas partes las más bellas producciones de la tierra, las más abundantes riquezas, tantos primores que al menos merecen una mirada reflexiva. Los bosques están llenos de plantas aromáticas y medicinales; a cada paso se encuentran bálsamos, gomas y aceites exquisitos; tenemos las mejores recinas, y tal vez mientras el soberbio filósofo se abandona a los delirios de una extravagante fantasía, una mano inculta abre caminos a la dormida industria, con el examen grosero y superficial de la Naturaleza, que aquel sabio desdeña mirar. Sólo el reino animal puede ocupar por muchos años nuestros futuros naturalistas, y ser una fecunda fuente de riqueza cuando comencemos a abrir los ojos sobre nuestros intereses.

   En el reino mineral tenemos débiles conocimientos, pero no salieron de nuestras escuelas... Qué distinta sería la suerte de la patria si todo esto hubiera sido el estudio de nuestros padres. Tendríamos una agricultura floreciente, no estarían las artes en su cuna, habría comercio, no viviríamos en la miseria que nos devora. Confesemos de buena fe la grosera y torpe ignorancia en que vivimos, y apliquémonos seriamente a volver por el crédito de la patria, justamente criticada de los extranjeros, sentida y quejosa de vosotros".


APARTES DEL DISCURSO SOBRE EL MERITO Y UTILIDAD DE LA BOTANICA

(Madrid 1.805)

   "Comienzo exhortándoos a purificar el pensamiento de los siniestros juicios y preocupaciones que con la envidia y la ignorancia conspiran contra la Botánica, hija del cielo, concebida en la luz y mandada a la tierra para establecer la santa agricultura, y formar la sociedad humana.

   Ojalá que las sombras, que el pecado difundió tan repentinamente, no nos hubiesen ahuyentado, que hubiéramos recibido de su mano los dones celestiales de que ahora disfrutamos, y muchos más que aún retiene la naturaleza.

   Sé muy bien que se requiere dudar de esos fenómenos; pero yo no encuentro fundamento, pues no son conocidamente superiores a la naturaleza, y depone en su favor toda la antigüedad: depone el mismo Pitágoras, aquel filósofo modesto, en cuyos labios brillaba la verdad: y depone el respeto con que toda la tierra miraba a ciertas familias singulares, que le daban un origen divino, porque de padres a hijos se transmitían el secreto de alguna planta mágica, que así las llamaban.

   Es cierto que también se creía en la eficacia de sus palabras, cuyo encanto ya parecía que obraba por sí tales prodigios, ya comunicando esta virtud a las plantas de que se valían, pero quién no advierte que aquél y otros supersticiosos artificios eran el medio de atribuirse a sí mismos la gloria de la naturaleza para hacerse venerar de su siglo? Así vemos que Melampo, médico de Argos, para curar de impotencia al hijo de Filaco, lo lleva al sagrado bosque, celebra un sacrificio, y en medio de todo aquel vano aparato de misterios y de ceremoniales, clava en un árbol el cuchillo sangriento, y retirándolo se lo entrega, para que tomando en vino el orín que se formaría, lograse, como logró su deseo. Así vemos también que aquel sacerdote descendiente de los antiguos Marsos, que nos pinta Virgilio, adormeciendo la serpiente con su canto y tacto, siendo puro efecto de cirtas plantas, cuyo secreto era conocido en muchas partes de Africa, en la Judea y últimamente descubierto por Jacquin y Mutis en la América, y perpetuado por medio de la Botánica conservadora".

   Tiene la Botánica dos ramas, que algún día formarán dos ciencias separadas, porque esta división es tan ventajosa en la economía literaria como la del trabajo en la política: el uno es la determinación de las plantas; y el otro el descubrimiento de sus usos y virtudes. Aquélla puede llamarse la botánica conquistadora, ésta, la conservadora, cuyos nombres solos darán la idea de la importancia de una y de otra, y de su eterna alianza.

   Y, para qué hemos de recurrir a los remotos siglos cuando el Nuevo Continente nos ofrece recientes e incontables pruebas de las pérdidas que ha hecho el género humano de mil preciosas producciones por falta de esta misma botánica que suele despreciarse? La tradición y la historia, los conquistadores y los conquistados están de acuerdo en decir que allí había hombres que se hacían admirar por los secretos que poseían de muchas plantas; pero casi todos se perdieron por la superstición pagana bajo cuyo velo odioso se escondían ya principalmente, porque faltando la botánica, falta la ambición de tan sólida riqueza. Si la materia médica se ha enriquecido prodigiosamente en nuestros días, si los raros secretos de los salvajes de la Cuayana y del Canadá se han divulgado en Europa; si, en fin, nos aprovechamos de los descubrimientos que los pueblos silvestres han comprado bien caro a la naturaleza, sólo es porque la botánica ha brillado por algunos instantes como un meteoro del cielo en medio de las sombras de la ignorancia y de la barbarie, que dominaron en aquellas selvas. Pudiera determinadamente citar en comprobación muchos ejemplos, pero me contentaré con uno que es de infinito precio.

   Estaba ya casi perdido el conocimiento del árbol amigo de los hombres, el de la quina, que se mira como la adquisición más preciosa que ha hecho nuestra especie; se le confundía con otros, y hasta se le había desacreditado; pero la botánica reprodujo su mérito y no sólo ha perpetuado su conocimiento, sino extendido desde Cartagena hasta Huanuco, desde las montañas inhóspites del Orinoco y del Amazonas hasta la costa encantada del mar de Guayaquil.

   El Sér Supremo, que ha vinculado la existencia de la sociedad en el conocimiento de las plantas, no solamente nos lo ha facilitado clasificándolas y poniendo a cada género y a cada especie su sello distintivo, sino que continuamente nos exhorta a su estudio con aquellas sublimes expresiones que presentándose a la vista de todas las generaciones y encantando todos los sentidos, hablan al corazón y resuenan en la eternidad. Quién no admira la majestad y el lujo de la creación vegetal? Quién no es sensible a las delicias de la verdura y de la sombra? A quién no embelesan la púrpura y el oro de las flores, y los matices de carmín y grana que brillan en los frutos? Los prados inspiran alegría; en las florestas se siente una especie de ternura y se difunde el alma; las selvas silenciosas convidan a la meditación y hacen concebir grandes ideas; en todas partes recrean las plantas el olfato y la vista, hechizan dulcemente el corazón. Así se explica la naturaleza por medio de atractivos y de gracias, por una rápida serie de impresiones que son más vivas y más agradables a proporción que más nos importan los objetos a que quieren inclinarnos".


DISCURSO

Pronunciado en Angostura el 1° de Enero de 1.819 por el Presidente del Congreso de Venezuela, Dr. Francisco Antonio Zea.

   Todas las naciones y todos los imperios fueron en su infancia débiles y pequeños, como el hombre mismo a quien deben su institución. Aquellas grandes ciudades que todavía asombran la imaginación, Menfis, Palmira, Tebas, Alejandría, Tiro, la capital misma de Belo y de Semíramis; y tú también, soberbia Roma, señora de la tierra, no fuiste en tus principios sino una pobre y miserable aldea!

   No era en el capitolio, no en los palacios de Agripa y de Trajano: era en una humilde choza, bajo un techo pajizo, en que Rómulo sencillamente vestido trazaba la capital del mundo y ponía los fundamentos de su inmenso imperio. Nada brillaba alli sino su genio; nada había de grande sino él mismo!

   No es por el aparato ni la magnificencia de nuestra instalación, sino por los inmensos recursos que la naturaleza nos ha proporcionado, y por los inmensos planes que vosotros concibiéreis para aprovecharlos, por los que deberá calcularse la grandeza y el poder de nuestra república. Esta misma sencillez, y el esplendor de este grande acto de patriotismo de que el general Bolívar acaba de dar tan ilustre y memorable ejemplo, imprime a esta solemnidad un carácter antiguo, que es ya un presagio de los altos destinos de nuestro país. Ni Roma ni Atenas, Esparta misma en los hermosos días de la heroicidad y las virtudes públicas, no presentan una escena más sublime ni más interesante. La imaginación se exalta al contemplarla; desaparecen los siglos a la distancia; y nosotros mismos nos creemos contemporáneos de los Aristides y de los Fociones, de los Camilos y de los Epaminondas. La misma filantropía y los mismos principios liberales que han reunido a los jefes republicanos de la alta antigüedad con sus benéficos emperadores, Vespasiano, Tito, Trajano, Marco Aurelio, que los remplazaron dignamente, colocan hoy entre ellos a este modesto general; y entre ellos obtendrá los honores de la historia y las bendiciones de la posteridad.

   No es ahora cuando justamente pueda apreciarse el sublime rasgo de virtud patriótica de que hemos sido admiradores más bien que testigos. Cuando nuestras instituciones hayan recibido la sanción del tiempo; cuando todo lo débil y todo lo pequeño de nuestra edad, las pasiones, los intereses y las vanidades hayan desaparecido, y sólo queden los grandes hechos y los grandes hombres, entonces se hará a la abdicación del general Bolívar, toda la justicia que merece; y su nombre se pronunciará con orgullo en Venezuela, y en el mundo con veneración. Prescindo de todo lo que él ha hecho por nuestra libertad. Ocho años de angustia y peligros, el sacrificio de su fortuna y su reposo, afanes y trabajos indecibles, esfuerzos de que difícilmente se citará otro ejemplo en la historia, esa constancia a prueba de todos los reveces, esa firmeza incontrastable para no desesperar de la salud de la patria viéndola subyugada y él desvalido y solo.; prescindo, digo, de todos los títulos que tiene a la inmortalidad, para fijar solamente la atención en lo que estamos viendo y admirando. Si él hubiera renunciado la autoridad suprema cuando ésta no ofrecía más que riesgos y pesares, cuando atraía sobre su cabeza insultos y calumnias, y cuando no era más que un título al parecer vano, nada hubiera tenido de laudable y mucho menos de prudente; pero hacerlo en el momento en que esta autoridad comienza a tener algunos atractivos a los ojos de la ambición; y cuando todo anuncia próximo el término dichoso de nuestros deseos; y hacerlo de propio movimiento y por el puro amor de la libertad, es una virtud tan heroica y tan eminente, que yo no sé si ha tenido modelo, y desespero de que tenga imitadores. ¡Pero qué!, permitiremos nosotros que el general Bolívar se eleve tánto sobre sus conciudadanos que los oprima con su gloria, y no tratemos a lo menos de competir con él en nobles y patrióticos sentimientos, no permitiéndole salir de este augusto recinto sin investirle de esa misma autoridad de que él se ha despojado por mantener inviolable la libertad, siendo éste precisamente el medio de aventurarla?


MEDIACION ENTRE ESPAÑA Y AMERICA

   Este es el grande objeto que fija en el día la atención de los políticos y comienza a poner en expectación la Europa. Percibiénronse desde luego los pasos silenciosos del gabinete español para obtener la mediación de las altas potencias en la lid que ya se reconoce incapaz de sostener con el nuevo continente. No tardó en dejarse traslucir este designio en algunos papeles públicos adictos a la causa de las tinieblas y de la tiranía, y últimamente se han hecho a los diputados de Suramérica insinuaciones placenteras que casi pueden tenerse por oficiales. Se trata efectivamente de esta augusta mediación, y se habla mucho de ella discurriendo sobre las bases que propondrá la España y sobre la esperanza que la humanidad afligida puede concebir del resultado.

   Pero si el gabinete de Madrid tiene la imbecilidad de creer que el gran Congreso, sensible a los atractivos de la inquisición y prendado de Fernando VII, descienda de la región sublime desde donde ha de pronunciar sobre los destinos del mundo, a contemporizar con su orgullo y con sus intereses miserables; si se lisonjea con la ilusión quimérica de conservar a favor de la mediación alguna sombra de soberanía en algún ángulo de este continente: si, en fin, no se decide a admitir por preliminar de toda negociación y por base de todo tratado el reconocimiento de la independencia entera y absoluta de la América continental, inmensos males amenazan a un tiempo a aquel Y a este hemisferio, y ocho o diez millones de hombres van a desaparecer de encima de la tierra.

   Ojalá fuera incierto este presagio; pero ay de la humanidad, que es demasiado verdadero! Ya no hay remedio: "Independencia o guerra de exterminio". Es un delirio pensar jamás en reconciliación de la América con la España. He aquí la obra de Boves, de Morillo, de tantas otras furias que abortó el infierno para derramar por todo este continente el odio, la desesperación y la rabia y desterrar del mundo toda esperanza de tranquilidad y paz universal. Así sucedería si los Estados Unidos del Norte permaneciesen espectadores indolentes de la devastación de este hemisferio a cuyos altos destinos debieran presidir, o si las primeras potencias dejasen de emplear su augusta mediación, no por la España, sino por la humanidad.

   Mas, qué derecho puede tener a consideraciones especiales un gobierno que él solo gótico en la Europa, él solo inquisidor, él solo inexorable, ha labrado por sí mismo, en el delirio de su furor estúpido, los males de su nación y las desgracias que afligen al mundo? ¡Cómo no! Su mano temeraria es la que contra el curso natural de los sucesos humanos ha acelerado un siglo la independencia de América y le ha dado un impulso que no hay sobre la tierra poder para contener. Este es el rayo estallado de la nube, que todo el genio de Franklin no puede repeler al cielo y apagarlo. Pero no quiero hablar a la imaginación, aspiro al voto de la razón serena, y creo que una exposición sencilla, como la verdad, bastará a manifestar clara y patentemente:

   1°__Que la América, justamente resentida con la España, solicitó por los medios más decorosos y eficaces una reconciliación franca, cordial y generosa, con su implacable madrastra.

   2°__Que, obligada por la conducta injusta, altanera y petulante de la misma España a declararse independiente y libre en uso de sus derechos naturales, se comportó en su propia defensa del modo más noble y más humano, sin odio, sin rencor y sin la menor animosidad.

   3°__Que una rápida serie de alevosías y de asesinatos, perfidias, atrocidades, insultos, improperios, la prostitución de todos los principios, el olvido de todo pudor, la calumnia, la impostura, la más baja mentira, el robo, la devastación, el incendio, todo lo que el furor y la maldad de España pueden ejecutar de más inicuo y más abominable, y de que no había otro ejemplo en el mundo que el de ella misma en este mismo continente: todo esto se ha empleado con suceso para irritar infinitamente los ánimos y producir esta violenta reación moral, cuyos terribles efectos experimentará eternamente la Península si no vuelve sobre sí misma, convoca sus cortes y muda de gobierno.

   4°__Que en el actual estado de las cosas, cuando no puede concebirse empresa más ridicula ni más quijotesca que la de pretender reconciliar la América con la España, es reo de lesa humanidad todo gobierno ilustrado que no se declare a favor de la independencia absoluta de este continente, como único medio de impedir su devastación, a que será consiguiente una revolución universal del mundo civilizado.

   5°__Que en las presentes circunstancias la independencia de la América continental, no sólo es ventajosa sino necesaria a la salud de la misma España, Y sus consecuencias en favor del género humano son incalculables.

   Un asunto tan importante, tan grande, tan lleno de interés, debe tratarse por un escritor ilustre con más cuidado y más meditación que la que permite un papel periódico.

   Yo creeré haber hecho un servicio a mi patria y a la humanidad, si presentando al público estos apuntamientos, logro que algún sabio filántropo se levante indignado contra la tiranía, tome a su cargo la defensa de los pueblos oprimidos y haga ver a los gabinetes ilustrados la justicia y la necesidad de contener el furor de un gobierno antropófago, dos veces, desolador de un continente inmenso.


   "Que la América, justamente resentida con la España, solicitó por los medios más decorosos y eficaces una reconciliación franca, cordial y generosa con su implacable madrestra":

   Quisiera prescindir, por muy sabido, del primer punto de mi exposición; pero es indispensable para hacer ver la moderación y la bondad de América, en todos los pasos que, impelida por la misma España ha dado hacia la independencia.

   Como Venezuela fue el primer país que en este continente reclamó sus derechos naturales y se colocó, por decirlo así, a la vanguardia de la revolución, Venezuela fue también la que por un sentimiento noble y generoso se acercó a solicitar de la España una reconciliación amigable, sacrificándole sus más preciosos intereses y los títulos mismos de su independencia. Valióse al efecto de la alta mediación del gobierno británico, a quien debía la España su existencia política; y sin embargo, de tan poderosa intercesión y del estado deplorable de la Península en aquellas circunstancias, ni siquiera pudo obtenerse entrar en negociación. He aquí una relación compendiosa de todo lo que pasó entonces, tomada del Morning Chronicle de 19 de diciembre del año próximo pasado.

   En 1.810, cuando casi toda la España estaba en posesión de los franceses, y que sus agentes en la América del Sur hacían los mayores esfuerzos para seducir todas sus provincias a seguir la suerte de la madre patria, se mandaron comisionados de Venezuela a Londres, quienes el 21 de julio de 1.810 submitieron al gobierno británico las propuestas a que se contestó el día 8 de agosto.


RESPUESTA AL LIBERTADOR SIMON BOLIVAR EN EL CONGRESO DE ANGOSTURA DESPUES DEL TRIUNFO DE BOYACA

(Diciembre 15 de 1.819)

   Excelentísimo Señor:

   Entre tantos días ilustres y gloriosos que V. E. ha dado a la república, ninguno tan dichoso como el de hoy, en que V. E. viene a poner a los pies de la representación nacional los laureles de que lo ha coronado la victoria y a presentarle las cadenas de dos millones de hombres, rotas, con su espada.

   "Yo te saludo brillante y memorable día", en que los principios soberanos del orden representativo reciben tan solemne homenaje del heroismo, en medio de las aclamaciones de numerosos pueblos redimidos de la tiranía a fuerza de prodigios.

   En efecto señores; no cabe en la imaginación lo que el héroe de Venezuela ha hecho desde que dejó instalado este augusto Congreso; y asombra la perspectiva inmensa de lo que ya no puede menos de hacer. La empresa sola de pasar los Andes con un ejército fatigado de tan larga y penosa campaña; esta empresa atrevida, en el rigor de la estación de las lluvias y de las tempestades y cuando torrentes impetuosos se precipitaban por todas partes; cuando los ríos se convirtieron en mares; cuando desaparecen los valles bajo inmensos lagos y no puede darse un paso sin peligro y sin horror, fluctuando siempre entre las aguas de la tierra y las que arroja el cielo; esta empresa sola pareció tan extraordinaria, que el enemigo llegó a mirarla como un delirio militar. Así es que, sobrecogido de su terror pánico, a la repentina aparición de nuestras tropas sobre las cumbres inhóspites de Paya, abandona una posición formidable en que un puñado de hombres pudiera detener fuerzas inmensas. Vencida la naturaleza, qué oposición no presenta todavía un ejército tres veces más numeroso, bien disciplinado, bien provisto estacionado en aquella frontera y batiéndose siempre en posiciones ventajosas, Gámeza, Vargas, Bonza, Boyacá, bajo las órdenes de un jefe tan hábil como intrépido y experimentado. Pero todo cede al imperio rápido y terrible de los soldados de la independencia; apenas puede la victoria alcanzar al vencedor, y en menos de tres meses la principal y mejor parte de la Nueva Granada se halla libertada por esas mismas tropas cuya destrucción daba el Virrey de Santafé por completa e inevitable.

   Y qué hombre sensible a lo sublime y grande; en qué país capaz de apreciar los altos hechos y los altos nombres dejará de pagar Bolívar el tributo de entusiasmo debido a tanta audacia y a tan extraordinarias proezas? Haber llevado el rayo de las armas y de la venganza de Venezuela desde las costas del Atlántico hasta las del Pacífico; haber enarbolado el estandarte de la libertad sobre los Andes de Oriente y los del Occidente; haber arrebatado en su rápida carrera doce provincias a la inquisición y a la tiranía; haber hecho resonar desde las ardientes llanuras de Casanare hasta las cimas heladas de los montes del Ecuador, en una extensión de más de cuarenta mil leguas cuadradas, el grito heróico de independencia o muerte que cada vez repiten los pueblos con nueva es de necesidad para las Provincias de Venezuela, las energía y más intrépida resolución; tantos prodigios obrados por la salud del mundo interesado en la independencia de la América, no serán admirados, ni el genio a quien se deben obtendrá el premio que ambiciona? ¿Qué? No logrará él la unión de los pueblos que ha libertado y sigue libertando? Unión que de Quito y las que propiamente constituyen la Nueva Granada; de infinito precio para la causa de la independencia; de grandes ventajas para toda América y de interés general para todos los países industriosos y comerciales? La importancia en política es proporcionada a las masas, como la atracción en la naturaleza. Si Quito, Santafé y Venezuela se reúnen en una sola República, quién podrá calcular el poder y prosperidad correspondientes a tan inmensa masa? Quiera el cielo bendecir esta unión, cuya consolidación es el objeto de todos mis desvelos y el voto más ardiente de mi corazón".


PALABRAS DE ZEA CUANDO ACEPTO EL CARGO DE VICEPRESIDENTE DE COLOMBIA

(Angostura, Diciembre 17 de 1.819).

   Señores Diputados:

   Cuatro veces renuncié en este augusto Congreso la Vicepresidencia de la República, porque nos hallábamos en circunstancias que requerían más bien un poder militar que una autoridad civil. Unicamente atento a la salud y felicidad de la patria he procurado siempre proporcionar mis servicios a su situación. Pero la faz entera de Venezuela y de la Nueva Granada se ha mudado: se ha mudado la forma; se han mudado los negocios y los hombres y en los campos de Boyacá ha quedado escrita en caracteres inmortales el acta sagrada de nuestra independencia. En tales circunstancias, creo que puedo ser útil a la patria aceptando la segunda dignidad de Colombia, cuyos pueblos, especialmente en la Nueva Granada, mi país nativo, han mirado siempre con benevolencia mis esfuerzos por la libertad. Yo manifesté desde niño este deseo; desde niño padecí por él y por él he vuelto a América, por él vivo y por él moriré. Yo pienso que mi carácter es bien conocido en la Nueva Granada y saben todos mis compatriotas que soy incapaz de suscribir a ninguna medida que no esté convencido se dirige a su felicidad. Acepto con agradecimiento la Vicepresidencia, que desempeñaré mientras crea puedo ser útil y que renunciaré cuando piense que no lo soy. La acepto con el objeto de cooperar a la ejecución de los grandes planes que el Congreso tiene meditados en favor, no sólo de Colombia, sino de toda América y de contribuir a consolidar la unión dichosa qu acaba de establecerse. Este no es más que el primer paso de nuestra carrera inmensa.


MANIFIESTO
FRANCISCO ANTONIO ZEA, PRESIDENTE DEL SOBERANO CONGRESO, VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA, ETC.

   "Un grande acto de política vanamente solicitado por hombres superiores, capaces de calcular la gloria y el poder a que debéis elevaros, reunidos bajo un gobierno representativo y enérgico: este acto divino ya desde la eternidad decretado en vuestro favor, ha venido en fin a realizarse en medio de las antiguas selvas y vastas soledades del Orinoco, bajo los auspicios paternales del Todopoderoso. Su mano se está viendo en toda esta obra. Es en el seno mismo de la naturaleza donde se ha formado la República de Colombia; y el sello de la creación está impreso sobre la ley augusta que la ha constituido.

   ¡Pueblos de Venezuela que os formásteis bajo el puñal de Boves, intrépidos patriotas!

   ¡Pueblos de Cundinamarca, que en la atroz escuela de Morillo habéis aprendido a ser libres!

   ¡Pueblos de Quito, que Ruiz de Castilla, aquel precursor horrible de Morillo en sangre y en perfidia, impelió tan violentamente hacia la independencia!

   Vosotros todos, pueblos de Colombia, vosotros habéis en fin reconocido la necesidad de reuniros en una enorme masa, cuyo solo peso oprima y hunda a vuestros tiranos. Esta obra, tan digna de vosotros, está hecha; vuestra concentración política se ha verificado, y la ley fundamental que la establece, y que el Congreso presenta por mi mano a vuestra sanción soberana, satisface todos los deseos, concilia todos los intereses, funda vuestra independencia sobre una base inmensa e incontrastable, afirma la de toda América del Sur y os constituye en una fuerte y sólida potencia que en el acto mismo de levantarse puede hacerse respetar. No sólo vuestra elevación política y vuestra existencia en cuerpo de nación, sino que aún la vanidad misma de los individuos se halla interesada en esta unión. Es gloria pertenecer a un grande y poderoso pueblo, cuyo solo nombre inspire altas ideas y un sentimiento de consideración. "Yo soy inglés" se puede decir con orgullo sobre la tierra, y con orgullo podrá decirse un día "yo soy colombiano", si vosotros todos adherís firmemente a los principios de unidad y de integridad proclamados por la ley, y consagrados por la experiencia y por la razón.


RAZONES GEOGRAFICAS Y POLITICAS

   Sería ciertamente una prueba de cortas miras y ningún conocimiento de la marcha de las naciones, querer dividir en pequeñas y débiles repúblicas, incapaces de seguir el movimiento político del mundo, pueblos que estrechamente reunidos formarán un fuerte y opulento Estado, cuya gloria y cuya grandeza refluirá sobre todos ellos. Ninguno de vuestros tres grandes Departamentos, Quito, Venezuela, Cundinamarca, ninguno de ellos, pongo al cielo por testigo, ninguno absolutamente, por más vasto que sea y más rico su territorio, puede ni en todo un siglo constituir por sí solo una potencia firme y respetable. Pero reunidos, ¡gran Dios! ni el imperio de los Medos ni el de los Asirios, el de Augusto, ni el de Alejandro pudiera jamás compararse con esa colosal república, que un pie sobre el Atlántico y otro sobre el Pacífico, verá la Europa y la Asia multiplicar las producciones del genio y de las artes, y poblar de bajeles ambos mares para permutarlas por los metales y piedras preciosas de sus minas, y por los frutos aún más preciosos de sus fecundos valles y sus selvas. No hay ciertamente situación geográfica mejor proporcionada que la suya para el comercio de toda la tierra. Colombia ocupa el centro del Nuevo Continente con graneles y numerosos puertos en uno y otro océano __rodeada por un lado de todas las Antillas, por el otro igualmente distante de Chile que de Méjico__ cruzada toda ella por caudalosos ríos, que en todas direcciones descienden de los Andes, y a veces los cortan, y a veces se encadenan unos con otros, y extenderán un día nuestra navegación interior desde las costas opuestas hasta el centro de la República, y aún hasta los nuevos Estados del Sur, desde Guayana hasta el Perú, desde Quito y Cundinamarca hasta el Brasil, y tal vez hasta el Paraguay, y quién sabe si hasta Buenos Aires. Ciertamente si en un país, por la mayor parte desconocido de sus propios habitantes, se han encontrado tántas y tan extensas comunicaciones, ya más o menos expeditas, ya más o menos difíciles, ¡cuantas otras no serán descubiertas por el genio de la libertad! Asombran las que reconoció e inquirió en sus excursiones geológicas y botánicas el ilustre Caldas, aquel sabio laborioso y modesto que Morillo sacrificó a su furor estúpido de extinguir en vuestra sangre todas las luces y todas las virtudes de Colombia, que el tiene por enemigas. Malogrado naturalista: las ciencias le habían erigido un monumento y el bárbaro le erigió un cadalso!

   Pero cuánto realce, pero cuánto valor no da a tántas ventajas la posesión de este istmo precioso designado por la naturaleza para el gran mercado del universo!

   Este es el centro de atracción política, en que todas las relaciones y todos los intereses vienen a adherirse y consolidar la República. Y qué será cuando el comercio, ese fundador magnífico de Tiro y de Cartago, levante allí populosas ciudades, a que concurra el mundo, abierta una vez y facilitada la comunicación de los dos mares? Honor a la memoria del magnífico Corral, que tanto facilitó esta empresa; a la de Caldas que formó el plan; a la de Uribe, que verificados los reconocimientos y nivelaciones necesarias, levantaba ya la carta hidrográfica para la ejecución, cuando arribaron a nuestras costas la Inquisición, Morillo con su nueva caja de Pandora derramando fanatismo, ferocidad, barbarie, todos los horrores del despotismo y su odio profundo a toda idea grande y liberal!

   Tales son las ventajas geográficas que os resultan de la estrecha unión establecida por la ley, que tan dichosamente vais a sancionar. Quiera el cielo, en la efusión de su beneficencia, hacer que todos vosotros os pentréis altamente de su importancia, y quedéis para siempre convencidos de que la menor aberración no sólo os privará de esa inmensa prosperidad, de ese poder inmenso, y de esa inmensa gloria a que estáis ciertamente llamados por la naturaleza, sino que comprometerá positivamente vuestra existencia política. ¿Qué? Vuestra existencia política será comprometida? Perezca el primero que concibiere la parricida idea de separar, no digo un departamento, una provincia, pero ni una aldea de nuestro territorio. Perezca el que indigno del nombre colombiano se denegare a sostener con su espada, y con su corazón, la integridad y unidad de la República que habéis constituido!


RIQUEZAS DE COLOMBIA

   Proclamad solemnemente, hijos de Colombia, estos principios: porefesadlos como la fe política que debe salvaros: adherid siempre a ellos y contaos resueltamente entre los primeros y más ilustres y poderosos pueblos de la tierra. Qué os falta para serlo, sino la voluntad? Vuestra posición es la más comercial, y vuestro país reúne cuanto hay de más útil y de más precioso, rico y magnífico en la naturaleza. Qué variedad de climas, a veces en vastos, a veces en estrechos recintos, graduados insensiblemente desde el calor del Senegal hasta el hielo subpolar!, y en esa variedad infinita de temperamentos, qué variedad infinita y qué singularidad de producciones! Bálsamos, aromas, resinas, gomas, aceites olorosos, tintes los más hermosos y brillantes, frutos los más útiles y los más preciados; cuanto puede apetecer un hombre para su lujo, para sus delicias y regalo, para la curación o el alivio de sus males, todo abunda en nuestras selvas, todo lo producen nuestros campos, y cuanto vegeta sobre el globo, puede, cuando queramos, adaptarse a nuestro territorio. Qué diré de las minas de piedras preciosas y de todos los metales, sino que la abundancia y la riqueza de las de oro hace abandonar aún las de plata, que compiten con las del Perú? No hablaré de los minerales que en todo el continente nos pertenecen exclusivamente, como la platina, los rubíes, las esmeraldas, ni del nácar, las perlas y otros tributos que nos ofrecen nuestros mares; pero no puedo menos de celebrar la multiplicación prodigiosa de todos los ganados del Antiguo Mundo, y de sentir nuestro descuido en subyugar los indígenas de nuevo, de que pudiéramos seguramente sacar grandes ventajas.

   El reino animal no es por cierto menos rico en Colombia, ni menos espléndido que los otros dos. Ved ese pueblo inmenso de aves, tan varia y tan vistosamente vestido, desde el gigante cóndor que se ceba en un toro o un caballo, hasta el pequeño colibrí todo brillante de oro y esmeraldas que se alimenta del néctar de las flores. Qué diré de los cuadrúpedos y anfibios cuyas pieles no menos varias y no menos hermosas, pueden tener la primera estimación, luego que el comercio comience a dar a conocer tánta multitud de productos animales, a que el monopolio, maligno y celoso como el perro del jardín de las Hespérides, no ha permitido tocar? Los insectos, sólo por ceñirse a lo que más despreciable nos parece, ofrecerán a las artes y a la industria, bajo el imperio activo de la libertad, despojos tan inestimables y tan bellos como la cochinilla.

   No se ha contentado la naturaleza con prodigarnos sus más exquisitos y primorosos dones y perpetuar en nuestros campos y vergeles el reinado de la primavera y de las flores, sino que ha querido ostentar en nuestro favor todo su poder y toda su magnificencia.

   Montes que dominan sobre toda la tierra, ríos que parecen mares, espaciosos y amenos valles, ya levantados sobre la región de las nubes, ya hundidos en profundos abismos, cascadas en que masas inmensas de agua se precipitan de inmensas rocas; torrentes caudalosos, cuya corriente rápida y ruidosa alegra y vivifica las campiñas y las florestas; todo el aspecto de Colombia es animado, y pintoresco, y majestuoso, y grande. El nombre mismo ha venido a realzar tánto esplendor, no pudiendo pronunciarse sin un sentimiento de gratitud y sin una idea de mérito y de gloria.

   Pero por qué fatalidad, por qué destino cruel este país, primero en el mundo físico, no sólo no es el primero, pero ni siquiera existe en el mundo político? Porque vosotros no lo habéis querido. Queredlo y está hecho. Decid: Colombia es; y Colombia será. Vuestra voluntad unánime, altamente pronunciada y firmemente decidida a sostener la obra de vuestra creación: nada más que nuestra voluntad se necesita en tan vasto y tan rico país para levantar un poderoso y colosal estado y asegurarle una existencia eterna, y una progresiva y rápida prosperidad. Apresuraos, pues, oh pueblos de Colombia, a declarar vuestra voluntad soberana; proclamad con entusiasmo la ley de concentración y de unidad que os propone el Congreso; y volved a jurar en las aras de la Patria vuestra intrépida resolución de hacerla triunfar o perecer con ella. Vuestra voz ha dado la existencia a Colombia. Vuestro brazo debe conservársela.

   La sanción de la ley, verificada del modo más auténtico y solemne por una aclamación universal que acredite la unanimidad de principios y de sentimientos, es el solo paso de que necesitáis para entrar en el mundo político. Las naciones existen de hecho y se reconocen, digámoslo así, por su volumen, designando por esta voz el conjunto de territorio, población y recursos. Voluntad bien manifiesta y un volumen considerable son los dos únicos títulos que se pueden exigir de un pueblo nuevo para ser admitido a la gran sociedad de las naciones. El delirio de las soberanías provinciales bajo un sistema federativo, esencialmente disidente en el estado de nuestra civilización y moral pública, os privó de uno y otro título a ser reconocidos; pero uno y otro título queda restablecido con imponderables ventajas por la ley que el Congreso en su sabiduría ha decretado, satisfaciendo a los deseos que vosotros mismos, a la entrada de las armas libertadoras, habéis ido manifestando.


QUE ES LA REPUBLICA DE COLOMBIA

   Una masa de más de tres millones y medio de hombres; un territorio de más de cien mil leguas cuadradas, una posición eminentemente comercial; un mayorazgo inmenso en minas de oro y plata, en los frutos más estimados y en las producciones naturales más preciosas, he aquí un estado de enorme volumen que no necesita más que presentarse para ser reconocido. Vuestra unanimidad y firme resolución le darán a un tiempo la existencia y la duración. Tres millones y medio de hombres bien unidos y bien determinados, sobre todo en este continente, y sobre todo en vuestra posición, no pueden ni deben recibir la ley de nadie. Sería el colmo de la degradación y de la demencia que pudiendo ser una potencia respetada y poderosa, prefiriéreis por apatía, ser una mísera colonia de España.

   Elevados a la dignidad de Nación, todas vuestras ideas y vuestra atención deben dirigirse a mostrarnos dignos de la sociedad del género humano, por una profesión solemne de consideración y de respeto a todos los gobiernos, a las instituciones y aún a las preocupacíones de los otros pueblos. Tiempo es ya de que esas teorías y principios perturbadores del mundo, que a fines del último siglo se pusieron en circulación a favor de muchas grandes y útiles verdades, acaben de amortizarse. Se puede a nuestra edad ser libre como un inglés, pero no como un ateniense, mucho menos como un romano, mucho menos como un lacedemonio. Vivamos en nuestro siglo y existamos con nuestros contemporáneos.

   Penetraos muy bien de esta idea, hijos de Colombia, para dar al Estado una constitución practicable y un gobierno justo, benéfico y liberal. No debe un pueblo constituirse abstrayéndose del género humano por terías de perfección que no están en el orden de naturaleza ni de la sociedad.

   Ved, pues, de cuánta importancia es elegir para el próximo Congreso constituyente los hombres más acreditados por sus luces, por su juicio, por sus virtudes y por su patriotismo. No atendáis a otras consideraciones para una elección de cuyo acierto pende vuestra suerte. El Congreso general va a fijar los destinos de Colombia por medio de una constitución en que vuestros derechos y vuestros intereses se combinen, cuanto sea posible, con los derechos y con los intereses de los otros pueblos. Toda constitución debe formarse, por decirlo así, con audiencia del género humano, y aunque su objeto capital sea la felicidad del pueblo a quien se da, no por eso la felicidad general del mundo debe ser desatendida. Un sentimiento de filantropía universal ha de remplazar en nuestro corazón el horror que el Gobierno español nos inspiraba por el hombre extranjero, que equivalía en su política al de enemigo de Dios y de nosotros. Estábamos condenados a no conocer más que españoles.

   El Congreso de Venezuela, excitado por vuestras aclamaciones y por su ardiente anhelo de contribuir a fijar de una vez vuestra suerte, creyó conveniente daros la ley fundamental del Estado propuesta hoy a vuestra sanción, y conforme en todo a vuestros deseos. Limitado a dar este gran paso, que era necesario, decretó en el acto mismo, receso, invitándoos a nombrar la representación nacional que debe sucederle y facilitándoos su ejecución, que por el método popular y de censo, es absolutamente impracticable en estas circunstancias. Vuestro acierto en punto tan esencial a la salud de Colombia ha sido el objeto de su atención y cuidados paternales, y yo no he hecho más que expresaros sus votos y sus sentimientos. Corresponder a tan puro y noble celo nombrando representantes dignos de una República que lleva un nombre célebre y heróico.


ARROJAR A LOS ESPAÑOLES DE COLOMBIA

   ¡Pueblos de Colombia! Una brillante perspectiva de gloria y de prosperidad se os presenta desde la entrada en la carrera inmensa que habéis emprendido. Avanzad en ella y veréis sucesivamente dilatarse la grande esfera de vuestro poder. Cada paso adelante os hará descubrir nuevos bienes en ese nuevo mundo; pero ay de vosotros si llegáis a dar un sólo paso atrás! En qué abismo de males, cuya sóla idea horroriza la imaginación, vais a precipitaros con toda vuestra posteridad. ¡No lograréis entonces ni siquiera volver a ese estado de inercia y nulidad social, que sólo los déspotas y los imbéciles han podido llamar tranquilidad. El yugo del pespotismo cae con nuevo peso y con nueva violencia, cuando no se arroja lejos de la cerviz. Si vosotros en las vicisitudes de la guerra no habéis sentido todo el golpe de su descenso, es porque había bravos que lo rechazaran. Pero si os hubiera faltado toda resistencia, Dios de misericordia!, cuál hubiera sido vuestra suerte? Ya no se encontraría en Colombia un hombre que supiera leer, ninguno que tuviera una cómoda subsistencia, ninguno que sobresaliera en mérito y virtud. Nuestros benéficos y sabios curas y nuestros abogados, ultrajados y proscritos, habían sido remplazados por los curas y abogados que ya desde Ocaña pedía Morillo a España con tanta insistencia y tanta desvergüenza. No lo dudéis, las tinieblas de la ignorancia y las cadenas y el oprobio de la más infame esclavitud, serán vuestro eterno mayorazgo, si no llev;is esta vez vuestra empresa a su glorioso término. Ya no hay salvación para vosotros sino en la absoluta independencia y en la libertad.

   Yo os felicito, pueblos de Colombia, de la dichosa necesidad en que os ha puesto la Providencia de elevaros al alto rango que ella misma os tiene designado. Bendecid su beneficencia y su sabiduría y confiados en su protección, poned de una vez en acción todos vuestros medios y recursos para terminar desde luego esta guerra desoladora, y asegurar para siempre vuestra felicidad. Pequeños sacrificios y lentos y débiles esfuerzos necesariamente continuados por largo e indefinido tiempo, irán arruinando el Estado sin producir un pronto y decisivo efecto. Pero hágase en un día lo que ha de hacerse en un año, haya un movimiento simultáneo y general, contribuya cada uno cuanto más pueda a la patria, levantándose la población en masa y precipitándose sobre el enemigo como un torrente impetuoso que todo lo derroca y todo lo arrastra. Nuestra libertad será entonces la obra de una campaña con menos gastos, con menos pérdidas, con menos padecimientos, y con más seguros y gloriosos resultados.

   Hagamos pues, un extraordinario y general esfuerzo para arrojar de una vez a los españoles de nuestro territorio, abriendo al mismo tiempo los brazos a nuestros hermanos extraviados, cualesquiera que sean los servicios que hayan tenido la desgracia de hacer a la tiranía. En la impotencia reconocida a que está reducida la España, ese día será el último de la guerra y el primero de nuestro engrandecimiento y prosperidad. Colombia recibe en él una nueva existencia, y el mundo industrioso y comerciante hace adquisición de un opulento imperio. Nuestros puertos se abren a todas las naciones, nuestro territorio, entredicho por más de tres siglos, a todos los pueblos, admite a todos los hombres, como amigos o como ciudadanos, como traficantes o como propietarios; colonos numerosos vendrán a cultivar nuestras fértiles campiñas, a extraer los productos naturales de nuestros montes, o a explotar los metales y piedras preciosas de tantas minas abandonadas por falta de brazos y de capitalistas emprendedores. Qué le importa al Estado que el propietario de una vasta plantación, de un grande hato, de una rica mina sea ciudadano de París o Londres, de Viena o de Petersburgo? Lo que le importa es el buen cultivo, el beneficio bien entendido, la explotación acertada, la multiplicación de movimiento activo de la agricultura y de la minería, del comercio y de la industria, y de las luces aplicadas a la naturaleza, que en un país tan nuevo y tan favorecido del cielo, ofrecerán cada día nuevas riquezas a la Nación y nuevos bienes al género humano.


A LAS MUJERES DE COLOMBIA

   ¡Hijas de Colombia! Que vuestra mano, como la de la aurora, que obliga a la noche a deponer su manto de nieblas, y abre con sus dedos de rosa las puertas del Oriente para que salga el sol, que vuestra mano sea la que hace arrojar las sombras españolas y abra la entrada al astro de la libertad. ¡Si, Colombianas! Vosotras dejaréis a la posteridad tan ilustre y memorable ejemplo. La inmortal Zalabarrieta no será nuestra única heroina; mil otras van a levantarse. Quién podrá calcular los efectos del entusiasmo que ellas sabrán inspirar? Vosotras todas os disputaréis la gloria del patriotismo heroico. Y quién de veros sacrificar con una mano vuestras joyas en las aras de la patria y con la otra armar vuestros hijos contra los españoles, no hará los mismos sacrificios y volará también a los combates? Dad vosotras este grande impulso, inspirad vosotras este movimiento universal, y por vosotras comenzará la historia de Colombia, y su primera y más brillante página será consagrada a llevar vuestros nombres a la inmortalidad.

   Dado en el palacio del Soberano Congreso en Angostura, a 13 de Enero de 1.820, 10 de la independencia.

Francisco Antonio Zea


   Bolívar, en una carta fechada el 8 de noviembre de 1.819 en Pamplona, dirigida a Santander dice de Zea:

   "El Vicepresidente Señor Francisco Antonio Zea ha tenido la gloria de ser el principal agente de este pacto que promete tantas utilidades. El señor Zea es Vicepresidente de Colombia y el padre de esta República porque él ha sido el principal autor de ella".


   José María Vergara y Vergara, atribuye a Zea la siguiente poesía, aun cuando no da las razones suficientes para ello. La incluyo, como una muestra de poesía política. Tampoco se ha probado que no lo sea.

LA INVASION FRANCESA DE ESPAÑA

Odio a todo francés!; No haya ninguno
que no se lance contra Francia, en guerra!
La cuchilla empuñad! No quede uno!
Truene el cañón por la anchurosa tierra!

Gloria a todo español, a todo bravo
que sostenga un fusil con brazo fuerte!
su noble sien coronarán al cabo
lauros que en sangre empapará la muerte!

Sangre?, si, sangre de extranjeros ruines
hartará vuestra sed, canes rabiosos!
No esperéis a que os llamen los clarines;
sangre váis a beber; bebedla ansiosos!

Romped contra esa turba de traidores
con asombro y vergüenza del tirano!
Querían dominar como señores?
Jamás mientras aliente un castellano!

Seamos siempre lo que siempre fuimos!
que nadie vuelva atrás pie ni cabeza!
No empañéis cuanto brillante hicimos
con manchas de deshonra o de torpeza!

No hay fusiles? No hay lanzas? No hay cañones?
qué importa, vive Dios! Sobra el aliento!
Todo el poder de cien Napoleones
no basta a sofocar nuestro ardimento!

Guerra al conquistador envilecido
y a tu odiosa altivez, Francia villana!
Ves tu soberbio ejército aguerrido?
el lobo aúlla en pos... ay del mañana!

De la fortuna te encubrió el capricho
mas tiembla de ella oh Francia, en sus reveces ...!
Españoles, qué hacéis? allons han dicho?
Pues bien! Allons!, a degollar franceses.

COLOMBIA CONSTITUIDA
(Fragmentos de otra poesía atribuída a Zea)

No canto, no de Venus los placeres,
fugaces cual la dicha; no de Marte
mi plectro ensalzará la saña horrenda
ni el valor de sus fieros capitanes,
que su renombre y su poder fundaron
sobre yertos cadáveres y ruinas;
no la codicia del audaz marino,
traficante inhumano de su especie,


... más noble, más hermoso,
es el asunto que celebra ufano
y que las cuerdas de su lira mueve
blandamente, cual suele allá en la selva
mecer favonio las regadas hojas.
Colombia, si, Colombia es quien la inflama,
la cuna de Bolívar, el gran pueblo
que ayer rompió sus hierros, y hoy se muestra
seguro, ya feliz, constituido.


... mis labios sellan
con religiosa fe, de sus pisadas
las patrióticas huellas; con qué gozo
las contemplo, las sigo, las estudio,
con qué entusiasmo las bendigo luego!
Por aquí, por aquí la muchedumbre
precipitada discurrió algún día
en torno del naciente santüario.


No era su carro de marfil labrado,
ni míseros vencidos lo arrastraban,
ni sedas, ni preseas le cubrían;
quédense cierto lujo y la lisonja
para que los modernos Domicianos
el fango de sus almas disimulen.


Tal se agrupan las olas bulliciosas
en torno de la nave, y luego humildes,
ellas mismas se apartan y separan
dejándola seguir el grave rumbo.

Ya se acerca, ya llega, ya desnuda
el acero que usara en Carabobo,
y ya extiende la mano sobre el libro
que los destinos de Colombia encierra,
Ya jura serle fiel. Oh gran Bolívar,
ahora sí que tu empresa coronaste!


Puéblense esos jardines que la mano
del despotismo convirtió en destierro;
caiga en los Andes el robusto pino
y surque presto los salobres mares,
llevando por doquiera de Colombia
el nombre y los riquísimos productos.

Ah! no está lejos el feliz momento!
y vendrá el día en que las dos Españas
arrimarán las armas fratricidas;
los hermanos de Bolívar, pero libres
y unidos por los vínculos tan sólo
de parentesco, dogma y conveniencia.


CORRESPONDENCIA DE ZEA


MEMORIAL DE PETICION AL RECTOR DE
SAN BARTOLOME

(Bogotá 16 de Febrero de 1.786).

   "Don Francisco Antonio Zea, natural de la villa de Medellín, en la provincia de Antioquia, ante V. S., como mejor de derecho proceda, parezco y digo: Que hallándome con deseo de seguir la facultad de jurisprudencia, he deliberado, para verificarlo con más exactitud, tomar la beca de este Colegio, para cuyo efecto presento con la solemnidad necesaria las certificaciones del Rector y catedráticos del Colegio de la ciudad de Popayán, protestando presentar igualmente dentro de mes y medio la fe de bautismo. Por lo que suplico a V. S. se sirva admitirme en el número de los alumnos de este colegio. Que estoy pronto a hacer la correspondiente información; que así parece conforme a derecho, y por tanto a V. S. suplico provea como solicito, y en lo necesario, etc., etc., Francisco Antonio Zea".


DE UNA CARTA A SU PADRE

(Bogotá, Julio de 1.786).

   "Por lo que toca al estado de mis estudios quedo siguiendo gustoso mi carrera, y el 9 de julio tendré las conclusiones de leyes.

   Habiendo escrito ésta, recibí una de Smd. en que con las expresiones más vivas de su paternal cariño me reconviene sobre varios informes que de mí le han hecho: a que respondo que todos son siniestros influjos de la opinión, desnudos de toda verosimilitud y vestidos de la iniquidad. A mi paisano Callejas le pareció que doraría en algún modo sus yerros haciendo a otros partícipes de sus culpas. En otro correo satisfaré a Smd. más plenamente con una certificación del Rector y con el testimonio de mi paisano el doctor Pino y el de Don Francisco Silvestre. Por lo que toca a la resolución de no ordenarme, mi paisano, don Gabriel podrá certificar si luego que llegué le dije que me mantendría en la resolución de ordenarme".

   Yo bien sé que todo el temor de Smd. recae sobre que no me vaya a casar en ésta; pero son tan distintos mis pensamientos que jamás pienso seguir ese estado.

   Así crea Smd. que no tomará jamás esta pesadumbre. Mis hermanas me llegan mucho al corazón para que yo piense en echarme cargas que me priven de emplear en ellas mis sudores. Por lo que toca al sacerdocio, que es el estado a que me inclino algunas veces, no lo tomaré hasta verlo y reverlo muy bien. Yo he hablado a Smd. con toda la sencillez que debe un hijo a su padre; ahora, Smd determine: yo bien sé que debo seguir ciegamente su dictamen".

F. A. Zea.


A LAS CIUDADANAS MARIA FRANCISCA Y MARIA DE JESUS Y DIAZ

Angostura, 28 de Febrero de 1.820.

   Mis queridas hermanas:

   Cuando yo más me lisonjeo de veros, abrazaros y no volverme a separar de vosotras, me veo precisado a volver a Europa a negocios del mayor interés para el Estado. No puedo explicaros el sentimiento que me causó este encargo del Gobierno por más honorífico que sea; pero la Patria es primero que todo y ningún sacrificio debe omitirse por ella. Yo creo que resultarán muchos bienes de mi comisión, y esto me alienta y debe a vosotras consolaros.

   Mi detención no será mucha y volveré con mi mujer y mi hija, que es un prodigio de hermosura y habilidad. Yo es escribiré frecuentemente para entretener la ausencia y aceleraré cuanto pueda mi vuelta. Cuánto me alegraría de llevar conmigo a alguno de mis sobrinos. Pero hasta de esta satisfacción me priva lo precipitado de mi comisión.

   "Dadme noticia de vuestros hijos, su edad, estado, etc. porque yo nada sé de mi familia. Las circunstancias políticas de Europa han interrumpido largos años nuestra correspondencia y mi vuelta a América coincidió con la venida de Morillo. Acaso no habréis recibido ninguna de las muchas cartas que os escribí de Jamaica, pocos días antes del sitio de Cartagena.

   Pasadlo bien, mis queridas hermanas y rogad a Dios nos conceda la satisfacción de vernos pronto, como lo desea vuestro afectísimo hermano.

F. A. Zea


CARTA AL GENERAL SIMON BOLIVAR

(Explicación de por qué va a hacer el empréstito)

   Londres, 17 de Agosto de 1.820.

   Excelentísimo Señor:

   Desde el instante en que llegué a esta capital advertí que no podía darse un solo paso para el reconocimiento de nuestra Independencia en Europa, sin restablecer primero nuestro crédito, enteramente perdido en el comercio.

   No tardé en adquirir la triste certidumbre de que no había lugar a gestión cerca de ningún gabinete sin esta operación preliminar. Es verdad que nada importa a las Potencias extranjeras que hayan quebrado los comerciantes ingleses que nos suministraron los primeros auxilios, ni que se negocien al más vil precio tantas obligaciones y letras de cambio, dadas no sólo por nuestros agentes sino también por los intrigantes de que han estado rodeados.

   Pero le importa muchísimo no comprometerse reconociendo un gobierno en cuyos negocios notan el más completo desorden, en quien no observan el menor cuidado por su crédito y a quien se imputa un plan deliberado de trampas y engaños.

   Estas proposiciones deben causar la más extraña sorpresa a los que, habiendo examinado la República en su interior, no han podido menos de admirar los principios, las virtudes y el pundonor de que estamos dando ejemplo; pero el aspecto exterior de esa misma república, en cuya organización se adelanta más y más cada día, era positivamente disforme y aún horrible ...

   "Qué desgracia". Se destruía en Europa cuanto se edificaba en América y los errores, los absurdos, la confusión y desorden que se veía aquí en todas nuestras empresas y negocios, hacía creer que todo era mucho peor en el país mismo, teatro de la revolución y de la guerra.

   La autoridad suprema de Colombia se encontraba por todas partes, porque por todas partes se daban empleos, se hacían contratos y se giraba contra el tesoro de la república. Me atrevo a aseguarar que la Independencia nos hubiera sido ofrecida, si hubiéramos obrado en Europa como obrábamos en América.

   Yo he puesto a tantos males el único remedio que tenían, a saber, concentrar en mí solo la representación de Colombia en toda Europa y no reparar en sacrificios para restablecer nuestro crédito, bien persuadido de que así lograríamos ventajas que nos indemnizarán de todos ellos.

   Está ya concluido un compromiso con los acreedores de que no mando copia, porque había mucho que reformar en la redacción y no ha habido tiempo para recoger las firmas.

   Conforme a este acuerdo, de que están contentos todos ellos, se ha restablecido un despacho en que han de reconocerse todos los créditos y recogerse para revalidarse, todas las obligaciones, pagarés y letras de cambio dadas contra la República. Así se recobrarán treinta mil libras esterlinas en letras de cambio robadas al señor Real y los muchos miles librados por los agentes de los agentes del agente de nuestro Gobierno. Apenas se ha abierto este despacho u oficina y ya se va restableciendo tan rápidamente nuestro crédito, que me atrevo a ofrecer a vuestra Excelencia cuanto pida para continuar la guerra o más bien para fomentar las artes de la paz en el seno de la Independencia y de la libertad, de que gozaremos bien pronto. Digo bien pronto, porque cuento que no tardará la contestación de vuestra Excelencia a los Comisarios españoles y cuento que esto será conforme a sus declaraciones anteriores.

F. A. Zea


CIRCULAR DE FRANCISCO ANTONIO ZEA A LAS POTENCIAS DE EUROPA

   París, Abril 8 de 1.822.

   El suscrito, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia, para establecer sus relaciones políticas y comerciales con las potencias de Europa, tiene el honor de dirigir, conforme a las órdenes de su Gobierno, a su Excia. el Ministro de Negocios Extranjeros de su Majestad Británica la siguiente nota:

   El eco que la lucha de la América acaba de sostener contra España ha repercutido en todo el universo. Si aún es posible ignorar los detalles extraordinarios ninguna duda puede abrigarse sobre los decisivos resultados obtenidos a fuerza de combates y victorias.

   La América oprimida esclavizada durante tres siglos, ha sacudido el yugo de la Metrópoli. La España ya no es nada más allá de los mares que bañan la Península.

   En efecto, la América había llegado a su mayor edad; el crecimiento de la población, la propagación de los conocimientos, muchas nuevas necesidades que la Metrópoli no podía satisfacer hicieron la crisis inevitable. La España despoblada, sin marina, sin industrias, podría retener por más tiempo bajo su dominio legal un continente separado de ella por el vasto océano? La Independencia de Colombia no ha hecho pues otra cosa que restablecer el orden natural y ha puesto fin a infinitos males que naturalmente producía una unión mal avenida.

   España, expulsada para siempre de las costas de América, no tiene modo de volver a posesionarse de ellas. Dividida en su seno, sin influencias en el exterior, privada de las minas de Méjico y del Perú, de dónde podrá sacar soldados para expediciones distantes? Cómo podría arrostrar los gastos de los armamentos necesarios para reconquistar lo que ha perdido?

   Los puertos, las radas, los fuertes están ya en poder de los americanos; todos los emblemas de su supremacía europea han desaparecido; los leones y las torres de Castilla han sido sustiuídos por los colores de la Independencia y de la Libertad. En esas vastas comarcas que fueron por tanto tiempo la fuente de la grandeza española y el teatro de un dominio extraño, no queda más que los huesos dispersos de los guerreros enviados por los opresores para oponerse a nuestros libres destinos. Por todas partes se constituyen Estados nuevos fundados sobre las mismas bases, igualmente favorecidos por la naturaleza, poderosos con sus recursos fiscales, fieros de un porvenir que no les engañará. El clima por sí solo los protege contra las invasiones temararias, si el valor a prueba de sus habitantes no les diera la mejor de las garantías.

   Entre esos Estados se levanta el de Colombia. Doce años de una guerra implacable no pudieron abatirla, ni aún detener su marcha. Colombia ha recogido el fruto de su noble trabajo; ella es libre, soberana e independiente. Muy pronto todos esos Estados nuevos formarán una asociación completa, solemne y fijarán de común acuerdo las bases de esta gran Federación contra la cual todo ataque exterior sería más absurdo que peligroso. La coalición misma del resto del mundo civilizado, si fuere factible, fracasaría delante de este antemural.

   Llegada así, en el punto en que está, asimilada de hecho a todas las naciones existentes, queriendo vivir como amiga de todos los pueblos, la América, no le queda más que hacerse reconocer por la gran familia de la cual hace parte, y cuya asociación le traerá grandísimas ventajas.

   Es por este motivo por el que el signatario, Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia tiene el honor de dirigirse a su Excelencia el Ministro de Relaciones Exteriores de su Majestad Británica para comunicarle las intenciones de su Gobierno.


LA REPUBLICA DE COLOMBIA YA ESTA CONSTITUIDA

   La República de Colombia está constituida y su Gobierno está en plena actividad. La España no posee ya una pulgada en su territorio; un ejército de 60.000 soldados, sostenido por una reserva del mismo número de hombres, asegura la existencia de Colombia.

   La República posee todo aquello que caracteriza los gobiernos reconocidos en el mundo. Ella no exige a ninguno de ellos por qué camino, con qué derecho, han llegado a ser lo que son; ellos existen, es todo lo que le importa saber.

   Colombia respeta todo lo existente; por consiguiente tiene derecho a la reciprocidad, y la exige; y a esta exigencia no la obligan ni el interés ni el temor; ambos motivos son indignos de una nación generosa y libre.

   Quién podría atacarla? Quién podría aumentar sus riquezas o disminuirlas? De quién tiene necesidad, y entre todos los pueblos conocidos cuál sería el que no aspiraría a entrar en relaciones comerciales con ella?

   Colombia tiene la conciencia íntima de su fuerza. Si ella invita a todos los pueblos a explotar con ella los tesoros que la naturaleza le prodigó, es más bien por un sentimiento de generosidad que por espíritu de cálculo. Cualquiera que se acerque a Colombia con intenciones pacíficas y benévolas podrá con toda seguridad, abrevar en las fuentes de nuestras riquezas. Son estas las únicas bases de relaciones que celosamente deseamos tener con todos los pueblos de la tierra; cordialidad, reciprocidad, libertad. Los celos, las desconfianzas que en otros tiempos separaban las diversas naciones y las precipitaban las unas contra las otras, están condenados por la legislación como por el espíritu de filantropía por el cual nuestra sangre ha sido abundamente vertida en los campos de batalla y en los cadalsos.

   Pero después de cumplir de esa manera sus deberes con respecto a las otras naciones, Colombia, se debe a sí misma al exigir que sus propios derechos sean igualmente reconocidos; Colombia no se los debe a nadie; ella se los conquistó por sí misma y cuenta con sus propios medios para sostenerlos. Independiente, fuerte, libre e invulnerable, ella no obedece sino a un sentimiento de altruismo general; ella no tiene otra aspiración que volver fáciles, amigables y útiles sus relaciones con todas las que quieran tratar con ella.


NECESIDAD DEL RECONOCIMIENTO DE COLOMBIA

   Un vasto y rico Continente habitado por pueblos cultos no puede permanecer extraño al resto del universo; pero a pesar de esto sería difícil entablar relaciones durables, ventajosas, tales como los intereses comerciales exigen, entre Estados cuyos gobiernos no se han reconocido recíprocamente.

   ...nes poderosas imponen al suscrito el deber de hacer conocer a su Excelencia el Ministro de Relaciones Exteriores de S. M. Británica, las intenciones de su Gobierno que son las siguientes:

   1°__Que el Gobierno de Colombia reconoce todos los gobiernos existentes, cualesquiera que sean su origen y su forma.

   2°__Que no tendrá comunicaciones con los gobiernos que por su parte no reconozcan al de Colombia.

   3°__Que todo comercio, acceso o permanencia en los puertos y sobre el territorio de la República de Colombia están abiertos y asegurados plenamente, con libertad, seguridad, tolerancia y reciprocidad, a todos los pueblos cuyos gobiernos hayan reconocido el de Colombia.

   4°__Que esos mismos pueblos y territorios están y continuarán estando cerrados a los subditos de Estados que no hayan reconocido la República de Colombia.

   5°__Que serán establecidas demoras para la admisión en los puertos y sobre el territorio de Colombia, proporcionales al retardo que haya sufrido el reconocimiento propuesto.

   6°__Que el Gobierno de Colombia tomará sus medidas para prohibir la importación de toda mercancía proveniente de países cuyos gobiernos rehusaren y difiriesen su reconocimiento.

   El suscrito, al llevar al conocimiento de su Excelencia los sentimientos y principios de Gobierno, insiste sobre la necesidad de una pronta contestación. Su Excelencia es demasiado ilustrado para no penetrar en los motivos de esta exigencia por parte de un Gobierno que reside a tan enorme distancia, ocupado además, en su organización interna. Del establecimiento de sus relaciones exteriores no puede admitir la lentiud ni los subterfugios que pudieran creerse servirán, según los antiguos usos para estas actualidades y cuya novedad misma es un motivo mayor para desear una rápida solución: solución que Colombia aguarda con toda confinaza así de las luces del Gobierno Británico, como de sus propias fuerzas.

   El suscrito aprovecha con placer esta ocasión para desarle, etc.

   F. A. ZEA. A. S. E. el Marqués de Londonderry".


   NOTA. Esta Circular de Zea mereció tener por auditorio a las demás naciones europeas para oirla y contestarla. Y contribuyó también al reconocimiento de la República de Colombia por varios Gobiernos.

   Los diarios europeos la glosaron y comentaron. Unos como "Drapeu Blanc" y "Journal de Debats" de París la combatieron. En cambio, el 23 de abril de 1.822 el Gobierno de la Gran Bretaña ordenó la admisión del Pabellón de la Gran Colombia en todos los puertos del imperio. Portugal también reconoció inmediatamente la independencia de Colombia.

   Otros Gobiernos enviaron agentes confidenciales a Bogotá y poco después reconocieron la Independencia de la Nación acreditando Ministros Diplomáticos. Trescientos comerciantes de los más notables de la capital inglesa y más de veinte diputados al Parlamento Británico, presididos por el Duque de Somerset obsequiaron a Don Francisco Antonio Zea con un banquete lujoso en "La Taberna de Londres", en el que se entonaron himnos por Colombia y por Bolívar.

   Después Zea sostuvo extensa conversación con el duque de Richelieu, con los propósitos de lograr una intervención armada de Inglaterra, Francia y Portugal para poner fin al estado de guerra entre España y las demás colonias de América.


FRANCISCO ANTONIO ZEA SE DEFIENDE ANTES DE SU MUERTE

   (Mientras Francisco Antonio Zea luchaba en favor de la Gran Colombia hasta lograr su reconocimiento por varias potencias europeas, como pueblo libre y soberano; cuando ya había logrado cargar varios barcos de bandera colombiana con armas, vestuario y material bélico listos para zarpar hacia Cartagena y La Guaira, fue sorprendido por los rumores de la borrasca de vituperios contra su reputación. Orgulloso de esa reputación que fuera de Colombia sólo compartía con Bolívar, dirigió al Secretario de Relaciones Exteriores de Colombia la siguiente nota):

   Siento vivamente verme obligado a romper el silencio que me había propuesto observar hasta presentarme en el Congreso, no para justificar mi conducta, sino para felicitarlo por los resultados.

   Nada me importan cualesquiera impresiones contra ella, debiendo disiparse todas al aspecto de la verdad, como las nieblas del otoño a la salida del sol. Preferí sufrir y callar, no pudiendo hablar de mis operaciones sin manifestar el estado en que se hallaban las cosas y exponer a la vergüenza pública objetos sobre los que yo mismo extendí ese velo de oro y púrpura que tan intensamente se empeñan en hacerme levantar.

   No levantaré, sin embargo, más que un ángulo para que el Gobierno pare la atención y no comprometa su nombre y los grandes y permanentes intereses del Estado, interrumpiendo el curso afortunado, que a pesar de tantas dificultades y contradicciones se ha logrado dar a los negocios.


QUE SE PENSABA DE COLOMBIA EN EUROPA

   Yo encontré con sorpresa a mi llegada a Londres enteramente mudada la opinión que tan favorable hasta entonces se había mostrado a nuestra causa. Muchos de sus más ilustrados defensores se avergonzaban ya de haberlo sido. Se daba crédito a tantos libelos infames publicados contra nosotros que la impostura y la maledicencia habian prevalecido. Nuestra incapacidad y falta absoluta de medios para sostener un gobierno eran la menor imputación que se nos hacia; y el Enviado de Venezuela en una cárcel pública y el de Nueva Granada huyendo de ella, parecían dar a la Europa uno y otro testimonio. Nuestras más brillantes victorias llegaron a mirarse como las de los árabes beduinos: triunfos de unos bárbaros sobre otros, sin resultado para el bien general ni aún para el de ellos mismos. Tan completo era el descrédito que muchos de mis amigos se empeñaban en separarme de una causa que ya no se consideraba como la de la razón y la libertad.

   Prescindo de los engaños y abusos infames cometidos en nombre de la República. Esta es una larga y vergonzosa historia que me ha causado mortales disgustos haciendo llover sobre mi reclamaciones y quejas que era preciso acallar porque en general no se podían justamente desatender. Pero lo que más impresión hacía en toda Europa eran los clamores de nuestros acreedores, unos para quebrar, otros quebrados y todos, en general, imputando a nuestra mala fe y a la ausencia de toda idea de honor y probidad sus comprometimientos y ruina. Los enlaces y ramificaciones infinitas del comercio multiplicaban infinitamente los qujosos.


SE LEVANTA COLOMBIA

   En estos momentos se levanta la nueva República y yo vengo encargado de anunciarla a la Europa bajo el nombre divino que dilató los términos del mundo.

   Qué comprometimiento para el que conoce la fuerza y el influjo de las primeras impresiones.

   ¿Habría yo de presentar a Colombia bajo tan innoble y degradante aspecto que el nombre mismo pareciese una ironía, por el contraste con la vergüenza y el descrédito que Venezuela y Nueva Granada le dejaban de herencia?

   Yo consideré este mal como el mayor de la República; mal de aquellos que contraído en la infancia de las sociedades, atacan el gérmen de la vida y afligen y acortan su mísera existencia, bien así como sucede a los niños desgraciados que heredan de sus padres un virus funesto y vergonzoso: todo conspiraba entonces a agravar el mal.

   El Presidente había declarado, en el acto más solemne de la soberanía nacional, que ningún sacrificio se perdonaría para satisfacer desde luego nuestros empeños. La Ley Fundamental de Colombia había proclamado este principio como base de la nueva República y las relaciones exageradas de los tesoros encontrados en Bogotá y de los recursos que ofrecía el vasto país ya libertado, llenaron de alegres esperanzas a nuestros afligidos acreedores. Anuncióseles en efecto, una considerable remesa de dinero, de que se me hacia conductor.

   Y qué impresión no habría hecho en hombres cuyo crédito estaba más que nunca comprometido por su confianza en nuestras promesas ilusorias, si hubiesen sabido que yo no traía siquiera el encargo de transigir con ellos, ni poderes ni instrucciones al efecto? De qué oprobio se hubiera cubierto nuestro Gobierno y en qué abismo no se hubiera precipitado, no digo el crédito público, que no lo había, sino la esperanza de tenerlo y por consiguiente de existir en el mundo civilizado?

   He dicho ya otras veces que a la sabia previsión del Libertador Presidente de darme poderes en blanco, se debe todo el bien que se ha hecho y en este mismo se funda la actual expectativa de más importantes resultados. Llené uno de ellos, autorizándome con las más amplias facultades para tratar con nuestros acreedores del modo más franco y liberal y acordar los medios de reparar los perjuicios que habían experimentado, manifestando al Presidente en su lenguaje y sus sentimientos, cuanto se interesaba en que un convenio completamente satisfactorio acreditase que sus protestas del más delicado pundonor y sus ofertas solemnes por medio de la representación Nacional no eran ilusorias. Permítome indicar de paso que sé cómo ha sido recibido este servicio, y que deseo, por el decoro del Gobierno mismo, no verme obligado jamás a responder.


EL ESCANDALO EN COLOMBIA

   Llegamos ya a esa operación feliz, que tanto honor ha hecho en Europa al Gobierno de la República por quien se supone convenida y ordenada; que tanto escándalo ha causado en Colombia a quien se ha reputado PERJUDICIAL y que tantos disgustos y cuidados ha traído a quien arrostrando las contradicciones de la ignorancia y las viles imputaciones de la envidia, tuvo valor para emprenderla y constancia para ejecutarla. Sin embargo de que el suceso, permítaseme decirlo, ha comprobado la grandeza del pensamiento y la exactitud del cálculo, no podrá formarse cabal concepto de un plan atrevido, sin considerarlo bajo todos sus aspectos, su causa, su importancia, su necesidad, tantos males que iba a reparar, tantos bienes que debía producir, los peligros mismos que era preciso correr, y sobre todo la consideración que, acertado, había de dar a Colombia, y el dichoso influjo que no podía menos de ejercer sobre sus altos destinos y existencia. Pero una operación tan vasta, tan original en política y tan fecunda en grandes lecciones y grandes resultados, no puede contenerse en los límites oscuros de una exposición oficial; exige una historia que instruya y castigue, y es de mi deber y de mi honor escribirla y publicarla... Si, yo agotaré los débiles restos de mi espíritu y de mi existencia para dejar a la nación esta memoria de mi amory de mi ardiente celo por su crédito, que he sostenido arrojándome al último peligro.

   Mil veces hubiera yo montado a una brecha, más bien que exponer mi nombre, para mí más precioso que la vida, al oprobio de una empresa difícil de apreciar si no por el suceso, por un suceso absolutamente dependiente de mil combinaciones de la fortuna y de las circunstancias de que vencieran nuestros ejércitos; de que a su frente se conservara ileso el jefe del Estado, de que no se introdujeran en el Ministerio ni en la Alta Administración hombres oscuros sin conocimiento, sin juicio y sin ideas; de que el Congreso, depositario de las virtudes públicas y de la sabiduría nacional, se mantuviera en su augusta elevación sobre las pasiones y los intereses ajenos a la patria; y, en fin, de que acaso no se levantara en un momento de desgracia y de turbación qué sé yo qué Catilina, qué sé yo qué Antonio, con menos audacia si se quiere pero cierto con los mismos designios y ambición. Sin embargo, como ví yo abierta a los pies de Colombia una sima que no podía cerrar, a ejemplo de Curcio, con mi cuerpo, la cerré con mi alma conduciendo atrevida y vigorosamente la mano del Gobierno a riesgo de ofenderlo y de irritarlo. La obra es suya y en ella aparecerán siempre su poder y su magnanimidad; pero yo expuse mi nombre, y con él la tranquilidad de mi vida, y por decirlo de una vez, mi existencia moral.

   Esta es, sin embargo, la más criminal de mis operaciones; contra la que más se ha escrito; contra la que más se ha declarado; la que más vasto campo ha abierto a discursos e interpretaciones injuriosas a mi carácter y sobre la cual ha guardado el Gobierno un silencio que me aflige y que me desespera. Todo esto manifiesta que el asunto, aunque reducido a una sola acción es eminentemente histórico por su importancia y por sus resultados, por su novedad, por todas circunstancias y por las personas mismas que han de presentarse en escena. Será también un tratado de alta economía y de moral políticas, tanto más interesante cuanto fija el estado de estas ideas en el nacimiento de la República.

   Pero no conviniendo ahora a la nación ninguna publicación de esta naturaleza, por más comprometido que en ello se halle mi honor, sólo trato de que el Gobierno suspenda su juicio, que creo preocupado, fijando por un momento su atención sobre la operación considerada en sus relaciones generales y en si misma. Es muy sensible que ninguna idea puede concebirse de su necesidad y de su importancia, sin tener muy presente el estado, muy notorio a todo Europa, de envilecimiento y de descrédito en que se hallaban la Nueva Granada y Venezuela, por los atrasos y aún quiebras de los acreedores, desgraciadamente imputados a su ingratitud y mala fe.

   Una nueva república formada de las dos, se anuncia en estas circunstancias, bajo su nombre histórico y glorioso, en reparación de una injusticia antigua y memorable. Qué ocasión más propicia que la de esta impresión de novedad para hacer olvidar con las denominaciones degradadas de aquellos dos pueblos, el oprobio producido por el mal curso o mala dirección de sus negocios en Inglaterra.


POR QUE FUE TAN MAGNANIMO CON LOS ACREEDORES

   Nuevas promesas y las más serias protestaciones eran ya un recurso lastimoso y humillante. Se necesitaba de un grande acto solemne, positivo, de probidad y pundonor, de la buena fe más delicada, de una generosidad que acreditase un noble y profundo sentimiento de gratitud. Este era el brillante aparato, el lujo de virtudes con que la joven república debía presentarse para cautivar el corazón, y los ojos del mundo civilizado. Tales fueron mi objeto y mis deseos, a que ya comienzan felizmente a corresponder los resultados.

   Colombia se ha conciliado desde luego la benevolencia de la Europa comerciante y de la Europa sabia y pensadora; su nombre resuena por todas partes y en todas partes excita nobles ideas y gratas esperanzas; su crédito se halla bien establecido; su representante es bien recibido en las primeras capitales con distinciones extraordinarias y las naciones mismas, por un movimiento espontáneo, simpatizan a pesar de la repugnancia de los Gobiernos, con la nueva potencia y ambicionan su amistad Toda la América del Sur participa ya de la consideración y del crédito que Colombia ha sabido adquirirse por su noble proceder y la causa general de la Independencia no tiene más firme apoyo que ella en la opinión.

   Cualesquiera que sean las causas que están influyendo o puedan influir en la elevación de la república, es de toda evidencia que si ella no hubiera señalado su entrada en el mundo político por una brillante operación de crédito, tendría, como todos los pueblos jóvenes, inmensas dificultades que vencer para adquirirlos a fuerza de tiempo, sucesos y constancias. El crédito es la vida de las naciones modernas; en él consiste su existencia moral y las que conocen su importancia capital no reparan en sacrificios para obtenerlo o para conservarlo. No hay comparación entre los que la Francia acaba de hacer y los que se exageran en Colombia.


NO FUE ATROPELLADA NI TEMERARIA LA OPERACION

   Pero consideremos ya en sí misma esta operación que tan diversa suerte ha corrido en Europa y en Colombia, en donde todo indica haber sido mal concebida y peor interpretada.

   Se cree que yo hice un temerario y atropellado ajuste de cuentas, estipulando sin reflexión ni tino las condiciones más gravosas y más extravagantes. Pueden no ser estas las expresiones, pero tal es ciertamente el concepto. Nada ha estado sin embargo, más lejos de mi pensamiento que entrar en cuentas necesariamente contenciosas con acreedores cuya posesión moral les deba sobre el Gobierno una superioridad decidida porque nada podía ser más absurdo, más impolítico ni más perjudicial.

   Yo emprendí, lo repito, una operación de gabinete, digna de la Nación y digna del Gobierno que representaba, no una operación de mostrador como en la que el señor Méndez se esforzaba en empeñarme. Por lo que respecta a los interesados, y esto es lo que importa, no puede expresarse la sorpresa y la emoción que les causó el discurso que les hicie sin preparación, sin arte, sin estudio, dictado allí mismo por solo el corazón, altamente penetrado de los sentimientos y de la dignidad del Gobierno y exaltado por la idea de representarlo en un gran acto de magnificencia y en la profesión solemne de su honor y de sus principios. Yo no hablé allí de acreedores, sino de bienhechores de Colombia; no de especuladores, sino de amigos de la libertad; no de cuentas que debían ajustarse sino de servicios a que se quería dignamente corresponder. Revestido del carácter y de la magnanimidad de la Nación ostenté su grandeza y generosidad, anunciándoles que no sólo serán completamente pagados, sino indemnizados con mano liberal de todo perjuicio padecido por nuestra causa; que acordasen ellos mismos el modo y las condiciones al efecto y contasen con mi aprobación. Yo vi la satisfacción que se pintaba en todos los semblantes y el interés con que algunos tomaban copia del discurso mientras que los otros lo iban traduciendo a los que ignoraban el francés.

   Púsose inmediatamente en ejecución todo lo acordado, estableciendo una oficina en el sitio más frecuentado del comercio y anunciándolo en las gacetas principales para que concurriesen a ella cuantos tuviesn reclamaciones de cualquiera especie que hace contra la República. Dióse a todas las operaciones la mayor solemnidad; prescribióse el orden severo y expedito que debía observarse y bien pronto principiaron a verificarse los pagos conforme al convenio en certificados o vales endosables.

   Se iba desde luego a precaver la quiebra inminente de algunos acreedores; a reparar los que otros habían padecido y a sostener el crédito de todos, porque en él se interesaba el nuestro.

   Se iba a circular un documento auténtico de nuestra gratitud; un manifiesto del pundonor de Colombia en cumplimiento de sus empeños y un testimonio de su delicadeza en indemnizar de todo perjuicio a sus amigos.

   Se iba a proclamar en Europa la República, haciendo resonar diariamente su nombre en los lugares más públicos y más frecuentados y levantando en ellos un ejército de defensores interesados en su crédito y existencia por un efecto necesario de la trasmisión y subdivisión de la propiedad mobiliaria del papel.

   Se iba, en fin, a excitar un gran movimiento en el comercio, llamando su atención sobre una vasta y rica región desconocida y presentándole un pueblo nuevo, leal y pundonoroso con quien establecer las más estrechas y más ventajosas relaciones.

   Tales eran mis designios; pero jamás pensé en manifestarlos sino en vista de los resultados. No se juzgan de otro modo semejantes operaciones, siempre combatidas por la ignorancia y desacreditadas por la envidia. Sólo al genio, al genio, siempre raro, es dado apreciarlas en si mismas.

   Así cuando el suceso falta por cualquier accidente, es fuerza someterse en silencio al rigor del destino, sufriendo a un tiempo el dolor de ver malogrado el bien y la humillación de concurrir con su nombre a la ovación de la imbecilidad.


   NOTA: Se han exagerado los errores de apreciación de Zea en esta cuestión de negocios en Europa. Es preciso fijarse más en el esfuerzo realizado por él aún desde el punto de vista de boato y grandilocuente generosidad con gente negociante, para la finalidad de crear él con sus escritos y manifiestos a los europeos una entidad internacional, la Gran Colombia.


"MEMORIA SOBRE LAS QUINAS" (Extracto)

   (Esta Memoria apareció en "ANALES DE HISTORIA NATURAL", Madrid, N° 4 Tomo II, Junio de 1.800).

   Es bien sabido que la quina fue recibida en Europa con aplausos extraordinarios; que tanta aceptación se convirtió bien pronto en vilipendio; y que siendo desde entonces objeto de disputas y contradicciones, ha tenido alternativamente sus épocas de abatimiento y de gloria.

   Semejantes vicisitudes en el específico de más uso y de mejor eficacia, traen inquietos a los profesores, que ni hallan medios de conciliar los dictámenes de los grandes maestros, ni más razones para adherir a los que lo exaltan que a los que lo deprimen.

   Apenas tenían los Botánicos alguna idea de la Quina hasta el año 64 en que por las noticias del autor y esqueletos de la especie que reinaba ya en la Medicina corrigió Linneo el carácter genérico diseñado por la estampa y descripción de otra distinta publicada por la Condamine.

QUINA NARANJADA

   Cinchona officinalis (Linn). Foliis ovato lanceaolatis, fabris capsulis oblongis. La primera quina que se conoció y que por sus prodigiosos efectos en las intermitentes mereció extraordinario aprecio, fue la naranjada. Siendo esta especie sumamente rara por ciertas causas agenas del asunto, no es extraño que casi extinguida cuando había tomado más vuelo en el comercio, se substituyesen en su lugar las cortezas del árbol que se encontró más parecido.

CARACTER FARMACEUTICO NATURAL

   1°__La corteza bien seca presenta su cara anterior de color amarillo subido que tira a flavo.

   2°__Mojada en agua y comparada con la seca, manifiesta el color más encendido y propiamente flavo.

   3°__Reducida a polvo no pierde su color, antes bien lo aumenta, persevera uniforme y en mejor estado para la comparación con las otras especies.

   4°__Una onza de polvo en infusión fría, en doce onzas de agua llovediza, a las 24 horas da una titura delgada casi sin espuma de color flavo, semejante al de la corteza mojada, de un amargo activo y de su especie y con sedimento de todo el polvo, más encendido que el seco.

   5°__La misma efusión, añadidas dos onzas de agua puesta al fuego hasta romper el hervor a las 24 horas, da una tintura más cargada, sin espuma, más encendida que la primera, de amargo más activo y sedimento semejante al primero.

   6°__Mascada la corteza se advierte a poco rato el amargo común de quina, pero algo aromático.

   7°__La saliva sale teñida de color flavo suelto y un poco espumoso.

   8°__No causa fruncimiento de la lengua, paladar y labios.

   9°__Examinada la fractura con la lente se presentan las fibrillas longitudinales paralelas, en forma de agujas.

PROPIEDADES Y VIRTUDES

   Amargo aromático, balsámica, antipirética, antídoto, febrífuga, nerviosa.

   Una pequeña cantidad basta para detener al siguiente paroxismo todo el trastorno de nuestra máquina, sin haber excitado alguna evacuación sensible. Es por consiguiente un poderoso calmante de orden superior y propiamente antídoto. Su eficacia se extiende a todas las enfermedades periódicas de intermisiones manifiestas y es en ella tan directo su influjo que Morton no pudo contenerse hasta ampliar sus límites a todas las calenturas remitentes, aunque fuesen acompañadas de inflamación o de cualquiera otro modo enmascaradas.

   Esta especie no admite la sociación de algún purgante.

   El árbol que produce esta quina es tan raro que apenas corresponde a uno por mil de las otras especies juntas.

QUINA ROXA

   Cinchona oblongifolia. Cinchona lutescens (Ruis, Quinol. Art. 6° p. 71; quae est cinchona mangifolia foliis oblongis ovalibusque glabris panicula brachiata, floribus subcorymbosis corollis albis limbo villosiusculo".

CARACTER FAMACEUTICO NATURAL

   1°__La corteza bien seca y sin alteraciones dimanadas de mal procedimiento en su beneficio o reposición presenta su cara interior de color roxizo.

   2°__Mojada en agua y comparada con la seca, manifiesta el color más encendido.

   3°__El polvo conserva más uniforme el color de la corteza seca.

   4°__La infusión fría de una tintura más cargada que la naranjada. Casi sin espuma, de color roxo, de amargo activo y con sedimento de todo el polvo roxizo, más encendido que el seco.

   5°__Causa un fruncimiento con aspereza notable en la lengua y paladar, más sensible en los labios, frotados con la lengua.

   Carácter: color roxizo, amargo austero, espuma gruesa.

PROPIEDADES Y VIRTUDES

   Amargo austero, astringente, antiséptico, polyresta, febrífuga indirectamente, muscular.

   El carácter peculiar de esta especie es ser eminentemente astringente. Se extiende su eficacia a todas las enfermedades en que conviene reanimar la acción de los músculos y producir en la masa de los humores el calor que resulta de la mayor elasticidad de los sólidos.

   Es un remedio abrasador, dotado de la extraordinaria eficacia que requieren los males desesperados a que está destinado. Conviene emplearla en ayudas en todas las enfermedades, a excepción de las inflamatorias, con la mira de resistir como el más poderoso antiséptico, a la podredumbre que sufre todo el canal intestinal, con perjuicio de los nervios y entrañas inmediatas.

   El árbol que la produce es tan abundante que se ha calculado en razón de igualdad con las restantes juntas.

QUINA AMARILLA

   Cinchona gordifolia. Cinchona Officinalis (Linn. Syste, en Veg. ed. 12 p. 164). Foliis Elipticis subtus pubesecentibus, carollae limbo lanato. (Linn). Foliis ovatis basi elongatis, subtus pubescentibus, capsulis cylindricis. (Vahl. Act Haum, Fasciculo I. p. 19).

CARACTER FARMACEUTICO NATURAL

   1°__La corteza bien seca demuestra su cara interior de color amarillo pajizo.

   2°__Su polvo decide mejor la corteza, se mantiene uniforme en todo el volumen de su harina, de amarillo más pálido que la corteza.

   3°__No deja fruncimiento ni aspereza notable en el paladar.

PROPIEDADES Y VIRTUDES

   Amargo puro, acibarado, cathártico, exphractico, febrifuga indirectamente, Humoral.

   Esta es la especie que restituyó a la quina su crédito perdido y que desde su introducción en la medicina, el año 40 de este siglo, ha logrado singular aprecio. Sus benignas cualidades y color semejante a la naranjada hicieron creer a los profesores que era la primitiva.

   Esta especie es eminentemente acibarada; su imperio sobre los humores está indicado por el modo con que obra en las calenturas pútridas resistiendo con su virtud propia a la corrupción espontánea en que degeneran. Se descubre en esta especie la propiedad de mover el vientre hasta el grado de ser purgante.

QUINA BLANCA

   Cinchona macrocarpa foliis oblongis subtus pubescentibus costatis.

   La corteza bien seca presenta su cara interior de un color blanquecino que tira a bazo. No deja fruncimiento ni aspereza. Color blanquecino, amargo acerbo, espuma gruesa y tenaz. Es visceral. El señor Mutis llama a esta especie forastera. Su carácter es ser xabonosa.

   Sería conveniente se explicasen sin ambigüedad, porque una misma especie es alabada con un nombre y deprimida con otro.

   Importa mucho tener por la cuarta parte del precio un específico que debe mirarse como de primera necesidad.

   Entre tanto ruego a los profesores amigos de la humanidad, se dediquen a experimentar las quinas que tenemos a la mano, en lugar de las que nos vienen a un precio exorbitante rodeando la mitad del mundo.

Francisco A. Zea


   NOTA. El P. Enrique Pérez Arbeláez hace la siguiente anotación, antes de la Memoria sobre las Quinas, de F. A. Zea, publicada en uno de los tomos de la Expedició Botánica. En el archivo Mutis, paquete 67, titulado "CURIOSOS" hay unos versos de un desconocido escritor con rima examétrica y en latín macarrónico que se titulan: "Paulina Exhortatio, Fraterna Correctio cujusdam Antiochenum erga suum filium moderne studentem". Se refieren a Francisco Antonio Zea y a su padre. Este género de guasa latina cocinera usado en España a comienzo del ochocientos, manifiesta el carácter de Zea: idealista, adicto a los valores humanos excelsos, en cuyos servicios sacrificó su paz, expuso su prestigio y quemó sus múltiples talentos. Comienzan los versos así: "Filii mi Zeaticus" y terminan: "Surge de somno per borracheram moderman et habebis hic platam et postea vitam aeternam". Es una sátira escrita por alguien, cuando nuestro héroe estudiaba en San Bartolomé, contra el papá de Francisco Antonio Zea quien invita a su hijo para que olvide las letras, se deje del periódico, del cual no saca ni para un par de zapatos y regrese a Antioquia a ganar plata.


NOTA SOBRE LAS ACTIVIDADES CIENTIFICAS DE ZEA

   En 1.791, Mutis, ya quebrantado por los años y su precaria salud, pensó en dejar sucesores, ya que Eloy Valenzuela se iba de su lado. Entonces escribió al Virrey Ezpeleta pidiéndole elementos humanos para agregar a la expedición. Así escribe Mutis:

   "Viéndome solo y sin fuerzas para llevar todo el peso de mis tareas, podía convenir la agregación de tres jóvenes de talento y de vocación decidida hacia el amenísimo estudio de la naturaleza y con las otras circunstancias que pide mi genio laborioso y constante. Con estas prendas hallo principalmente adornado a Don Francisco Antonio Zea, en cuyo examen me he comportado con todas aquellas reflexiones que me retraían en otro tiempo a pedir agregados, limitando solamente mis deseos a destinar mis dos sobrinos, don José y don Sinforoso, por las razones alegadas. Llegado el tiempo, puede serme útil la agregación de Zea con mis sobrinos. Mis sobrinos servirán por ahora sin sueldo, a imitación de otro joven anteriormente agregado por mí, sin más gratificación que la enseñanza. No sería justo guardar las mismas condiciones con el referido Zea, en atención a su sobresaliente instrucción que merece siquiera ser recompensada con la moderada pensión de quinientos pesos anuales".

   Francisco A. Zea abandonó su cátedra y truncó su carrera de abogado. Para prepararse a las nuevas disciplinas científicas, permaneció "un año y meses en voluntario encierro en la casa de la dirección y luego emprendió una excursión a sus expensas por los lados de Fusagasugá, donde según el mismo Zea refiere, "pasó un año en los montes sin más abrigo que el de los árboles, con admiración de los mismos serranos que a todas partes le seguían sin omitir sacrificios" pues que en servicio de la agricultura y el comercio, cuando no tenía con qué recompensar las noticias de plantas medicinales o de algún uso en la economía se despojaba de sus alhajas y hasta de su vestido".

   A fines de 1.800 obtuvo, con beneplácito del Rey de España, una comisión ad honorem de la Secretaría de Estado para trasladarse a París "a instruirse en el último estado de las ciencias naturales y recoger libros e instrumentos". Como no abandonaba la idea de regresar algún día a Colombia, para servirla con sus conocimientos, prefirió el estudio de la química. Asi lo comenta Mutis con quien mantenía correspondencia Zea. "Zea se halla en París desde enero de este año, (1.801) le cuenta Mutis al Barón de Humboltd, con licencia del Rey, para instruirse principalmente en la química, cuyos conocimientos nos son aquí tan necesarios y espero difundirá en esta capital según sus extraordinarios talentos. Eligió para este estudio a M. Vauquelin y me habla mucho del amable Jussieu. Hace luego referencia Mutis a la discusión promovida por los señores de la "FLORA PERUANA" contra Jussieu, en que terció Zea al lado de éste, sobre la necesidad de correcciones al texto

   Dos años permaneció Zea en París entregado por entero al estudio de la química, al par que cultivaba relaciones con personajes destacados del mundo político, social y científico; escribió memorias sobre diversos temas, entre otras la referente a las quinas de Santafé y se procuró libros e hizo construir aparatos para un gabinete completo de química, sin reparar en gastos. Libros y gabinete que despachó en 21 cajas al puerto de Cádiz, con destino ulterior a Santafé.

   El fin de todo esto, junto con el viaje y permanencia de un químico italiano a su costa en Madrid, para traer a España las colecciones y escritos de Mutis para publicarlos y operar una transformación económica del Virreinato de Nueva Granada.

   El Ministro de Gracia y Justicia estuvo de acuerdo en que Zea y D'Arnaud pudieran viajar a Santafé tanto con el objeto de recoger y traer a España los manuscritos, dibujos y demás artículos pertenecientes a la flora de aquel reino, como para hacer los ensayos propuestos por Zea de nuevos cultivos.

   Luego fue nombrado (13 de enero de 1.803) segudo Director del Jardín Botánico de Madrid. Zea aceptó pero insistió una y otra vez en su proyecto. En uno de sus escritos dice: "Confieso que me devora una aflicción profunda cuando considero que la dilación perjudica tanto a mi proyecto de que un día u otro puedo verme reducido a llorar toda mi vida la malograda ocasión de hacer tanto bien al Estado, a la Europa y a la humanidad; cada correo de Cádiz aguardo con sobresalto la noticia de haberse volado de una explosión o se desaliente Mutis; dejo de contestar a los sabios interesados por amor a los hombres en tan benéfico proyecto y en medio de tantos cuidados reflexiono para mi dolor, cuánto importaba para el ministerio actual borrar prontamente de la imaginación de Europa las siniestras ideas que de él se han dado estos tres años en algunos libros demasiado célebres.

   Zea dirige un pedido "a promover en América el cultivo de las producciones útiles que los indios conocían y que los desmontes y el consumo van haciendo desaparecer; a trasplantar a España muchas que podían acomodarse al clima y a reducir a rebaños las vicuñas y otros animales de preciosa lana, que era tan importante multiplicar e insiste una y otra vez en que fue ese gran error que se ha criticado duramente a España y que el actual ministerio debía enmendar. Debe ir reunidas dice las investigaciones científicas de la naturaleza tropical con la aplicación práctica a la agricultura, a la industria y al comercio. Pide con insistencia se le permita ir a Santafé a poner en planta su proyecto y recibir de Mutis las colecciones de la flora que quiere confiarle.

   Todo esto le mereció el nombramiento de Director del Jardín Botánico de Madrid en mayo de 1.804, pero también la negación absoluta de regresar a Santafé con ésta nota al pie del expediente de su nombramiento: "Ya Zea está colocado en España y no puede irse".

   Así se derrumbaron los anhelos de Zea y se dedicó con entusiasmo a su labor de Profesor principal y Director del Jardín Botánico, donde permaneció casi cinco años, hasta la invasión de España por las tropas napoleónicas, que puso fin a su carrera de naturalista para comenzar la de político, revolucionario, hombre de estado y diplomático.


   NOTA: Las citas dadas pertenecen a los siguientes escritos de Francisco Antonio Zea: "Memoral de don Francisco Antonio Zea al Ministro de Estado don José Antonio Caballero. Madrid mayo de 1.800 y "Exposición de don Francisco Antonio Zea al Ministro de Estado don Pedro Cevallos", Madrid abril de 1.804.