Über das Conjugationssystem der Sanskritsprache in Vergleichung mit jenem der griechischen, lateinischen, persischen und germanischen Sprache. Frankfurt am Main, in der Andresischen Buchhandlung, 1816. Traducción del cuarto capítulo del libro del lingüista alemán Franz Bopp dedicado a la conjugación de los verbos latinos en su obra.

Andrés Felipe Quintero A.*


Resumen

La presente traducción se dedica al cuarto capítulo de Franz Bopp: Über die Conjugation der lateinischen Verben. El autor analiza las similitudes en el caso del verbo “essem” en griego, sánscrito, latín y etrusco. Para ello proporciona numerosos ejemplos de cada lengua comparada por medio de textos, pasajes literarios, derivaciones y presenta los diferentes tiempos (presente, pretérito, subjuntivo, entre otros) y las modalidades del verbo, para dar una idea general de los significados y relaciones que poseen todas estas lenguas entre sí. Igualmente, este capítulo ofrece una excelente introducción a las investigaciones de este lingüista alemán que reconoció la filiación entre las lenguas clásicas y las actuales lenguas indogermánicas.

Palabras clave: verbo “essem”, lenguas indogermánicas, tiempo, conjugación.


Zusammenfassung

Die vorliegende Übersetzung widmet sich dem vierten Kapitel Franz Bopps Über die Conjugation der lateinischen Verben. Der Autor analysiert die Ähnlichkeiten bei dem Verb „essem“ (sein) im Griechischen, Sanskrit, Latein und Etruskischen. Dafür sorgt er zahlreiche Beispiele aus jeder vergleichenden Sprache durch Texte, Literaturstellen, Ableitungen und stellt die verschiedenen Zeiten (Presens, Präteritum, Konjunktiv, u.a.) und Modalitäten dieses Verbs dar, um einen umfangreichen Überblick auf die Bedeutungen und Beziehungen —die alle diese Sprachen einander beinhalten— zu geben. Darüber hinaus, dieses Kapitel bietet eine ausgezeichnete Einführung in die Forschungen des deutschen Linguisten, der die Verwandschaft zwischen den klassischen Sprachen und den gegenwärtigen indogermanischen Sprachen erkannte.

Schlusswörter: Verb „essem“, indogermanische Sprachen, Tempus, Conjugation.


Introducción

    La presente traducción busca acercar al lector a una de las obras de lingüística más emblemáticas del siglo XIX, a saber: Über das Conjugationssystem der Sanskritsprache in Vergleichung mit jenem der griechischen, lateinischen, persischen und germanischen Sprache, escrita en 1816 por el lingüista alemán Franz Bopp,  la cual marcó el comienzo de la indogermanística como ciencia. En su obra, Bopp aportó una argumentación metódica sobre la filiación genética de las lenguas griega, latina, persa y germánicas con base en las estructuras verbales de estas, basándose en las etimologías, fonética y léxico.

     Debido a que Bopp no cuenta hasta ahora con traducciones sistemáticas al español, se considera que este capítulo sería de gran interés para quienes se dedican a la lingüística comparada y desean profundizar sus conocimientos sobre la evolución del verbo “ser”, que representa uno de los más complejos en las diferentes lenguas del mundo.

     La siguiente bibliografía sirve de referencia para conocer más de cerca sobre los temas que abordó durante toda su vida el erudito alemán:

Vocalismus, oder sprachvergleichende Kritiken, Berlin, Nicolaische Buchhandlung, 1836.

Über die keltischen Sprachen, Berlin, Nicolaische Buchhandlung, 1839

Über die Verwandtschaft der malaiisch-polynesischen Sprachen mit dem Indogermanischen, Berlin, Nicolaische Buchhandlung, 1841

Über die kaukasischen Glieder des indo-europäischen Sprachstammes, Berlin, Nicolaische Buchhandlung, 1847

Über die Sprache der alten Preußen, Berlin,  J.A. Stargardt , 1853

Vergleichendes Accentuationssystem, Berlin, Dümmler, 1854

Über das Albanesische in seinen verwandtschaftlichen Beziehungen, Berlin, J.A. Stargardt, 1855

Capítulo IV

Conjugación de los verbos latinos

    Para conocer el principio de la conjugación latina, es necesario que partamos de la conjugación de los verbos auxiliares, en parte por su asociación frecuente con los demás verbos, y adicionalmente porque en su modificación mínima se puede conocer de modo más sencillo el principio de la conjugación latina.

     La lengua latina tiene verbos auxiliares que se utilizan para servir de unión entre el sujeto y el predicado expresado por medio de un adjetivo o sustantivo y para determinar sus mutuas relaciones. Sus sílabas radicales son es y fu, correspondientes a las raíces índicas de igual significado As y Bhu. Así como en sánscrito Bhavati sustituye a aquellos tiempos de Asti que cayeron en desuso, ocurre en el caso del Fu latino. De la raíz Es procede el presente Sum. Los autores antiguos decían Esum y los etruscos por Sum decían Esume. Esu-me se parece al indio As-mi, y al griego εσμι  εσμαι. El pretérito de Esum es Eram, con la transformación de S en la R afín, es decir, Eram por Esam. También en sánscrito y en griego se acentúan con A las marcas de persona para los pretéritos. No obstante, el pasado no se expresa por medio de esta entonación, sino por el giro de las raíces: por medio del desplazamiento del aumento, a través de la reduplicación o la modificación de la vocal radical. Eram está diferenciada de Esum, el uso le da un significado pasado, sin que a esta modificación del significado corresponda una modificación propia de las raíces.

     El aumento parece haber sido usual en cualquiera de los antiguos dialectos itálicos, de cuya  mezcla y contacto surgió la lengua romana. Si en el etrusco Asam procede de Esume, entonces se debe considerar la transformación de E en A por aumento temporal. Leemos en la quinta tableta eugubínica: Vulta asama kuvertu asaku vinu sevaknu Vovimus quartum assum vimun hornum. Asama es la primera persona de plural del pretérito de Esume y se puede deducir del singular Asam. Asam es el pretérito en sánscrito, su plural Asam y en medio asama. El futuro de Esum es Ero, Eris, en vez de Eso, Esis. De Eso, Esis es el subjuntivo Sim, Sis, poco diferenciado. La m de la primera persona se ha conservado en último lugar. Sim representa a Siem, Sit a Siet, el cual es muy usual en Plauto y otros más. En Siem aparece e para acentuar la marca de persona e i para indicar el subjuntivo. A través de la vocal i se hace alusión al modo potencial en sánscrito, griego y gótico, como puede ser Sjat (de Si-at). Por medio de la vocal i se podía suprimir la e, al igual que en el indio Bhavaet de Bhava-it por Bhava- iat. Es parecido, creo yo, en el caso del futuro erit, donde la i, que también es marca del futuro, sirve al mismo tiempo para acentuar las marcas de persona. Erit se puede comparar con el futuro homérico εσσεiται, con el futuro indio Sjati (Si-ati), que sólo aparece en las palabras compuestas, y con el gótico Sijai.  El latín  forma el futuro y el modo potencial como en las mencionadas lenguas emparentadas entre sí.

     El alfabeto latino no tiene signos especiales para las vocales largas y cortas, ni para los diptongos como en el indio y el griego. Creo que se da una gran diferencia entre la E en Esum y la E que antecede a la t en Esset. La primera se parece a la a corta del indio, cuyo sonido no siempre es igual, ya que a veces suena como una a corta, como  e corta o como o. Quizá Asim es pronunciada por los indios precisamente como ασμι. La E en Esset se parece más al indio breisten é, que es un diptongo, y procede de ai. Prefiero una e fundida con a para su denominación con letras griegas. Para Essem escriben los antiguos más exactamente Esem, y Esem, y Esam surgió de Esam-eram añadiendo la I que forma el subjuntivo. Ai, pronunciado como diptongo, produce el sonido é o ac; de ese modo, en sánscrito Bhavaet, puede ser, viene de Bhavait. El imperfecto de subjuntivo podría ser erém, de acuerdo con el indicativo eram. El infinitivo de Esum es Esse, o más bien Ese, como escribían los antiguos. E es, de conformidad con el griego αι, la terminación del infinitivo latino.

     Consideremos ahora los tiempos que proceden de la raíz Fu.

     El presente Fuo se encuentra en la obra de Plauto y en otros escritores antiguos. En lugar de u, suele aparecer i en los antiguos y modernos, y de Fuo se formó así Fio, el cual tomó significado pasivo, pero en los monumentos antiguos se encuentra con significado activo. El imperfecto de subjuntivo de Fu es Forem por Furem. Este es el nexo de la raíz Fu con el imperfecto de subjuntivo del verbo Sum. La e de erem se suprime, del mismo modo que la a corta del verbo auxiliar Asti desaparece, cuando se asocia con otras palabras. En sánscrito se asocia también la raíz Bhu con los tiempos del verbo abstracto Asti. Por ejemplo, Bhavi-Schjami, yo seré; Bhavi-Schimahi, lo que quisiéramos ser. El perfecto de Fu es Fuit, Fuisti, el cual sólo se reconoce por el final, y ninguna flexión expresada contiene la relación del pasado. Fuit apenas se puede diferenciar del presente Fuat por medio del final. En sánscrito también existen los pretéritos, cuyas marcas de persona se acentúan en la segunda y tercera persona de singular con i. Por ejemplo, Atanit, él se extiende, donde se indica el pasado por medio del aumento; Asit, él fue. El perfecto de Esum debería ser, si fuera usual, Esi, Esisti, Esit. La tercera persona de plural de Fui es la relación de la tercera persona de plural del presente de Esum con la raíz Fu, a la cual el uso ha dado un significado antiguo. Fuerunt por Fuesunt. Por medio de una relación semejante surgió el pluscuamperfecto fu-eram, había sido, y en el subjuntivo fu-issem, fu-essem, fuerim por fu-esim; fu-ero, yo habré sido. El infinitivo presente de Fu es Fo-re por Fu-se; el infinitivo pretérito fuisse en vez de fu-esse.

     Comentario. Para el perfecto Fui escribían los antiguos Fuvi, por ejemplo, en Ennio: Nos sumus Romanei qui fuvimus ante Rudenei. No se puede confundir esta v en fuvi con la v en amavi, audivi, pues los dos aparecen por una razón muy diferente. En sánscrito se transforma u y u ante una vocal en v, av, o uv. Así Dhaenu tiene en dativo Dhaenavae y en nominativo plural Dhaenavah.

    Bhu tiene en el primer pretérito Abhavam, ah, at, y en el segundo pretérito Abhuvam, Abhuh, Abhut etc. Esta regla del alargamiento vocálico se aplicaba también en el latín antiguo. Para los sustantivos de la cuarta declinación se transformó la u en uv en las terminaciones que empiezan con una vocal: se decía pecuva por pecua, fructuvi por fructui y de la misma manera fuvi por fui. En los monumentos itálicos se encuentra fust por fuit, compuesto de fu- y est, y fu-i-est por fiet. Aparecía Escit por erit, donde c se sitúa detrás de s, como en griego en  las letras líquidas.

     En la conjugación de los verbos atributivos encontramos el mismo sistema aplicado, el cual hemos notado en los verbos abstractos. Los verbos se diferencian sólo en gran parte por sí mismos, y el uso justifica el significado. Sin embargo, hay algunos giros de las sílabas radicales, por medio de las cuales se señalan modificaciones especiales del significado; sin embargo, éstas no están diferenciadas de las flexiones, que expresan en sánscrito relaciones parecidas. Se debe buscar el origen de las flexiones orgánicas, que contienen  una especial relación secundaria del significado, así como el surgimiento de las sílabas radicales con significado en el caso del origen temprano de la lengua, si no se quiere excluir que se ha dado este o aquel significado a una combinación arbitraria y casual de letras y que las formas gramaticales sean el resultado de una acertada convención. Nuevas palabras pueden surgir en lenguas derivadas por medio de nuevas composiciones de sílabas con significado, de acuerdo con el principio de la lengua originaria, surgiendo así nuevas formas gramaticales, cuando los análisis secundarios del significado, que se expresaban en la lengua originaria por medio del giro propio de las sílabas radicales, se señalan en una palabra enganchada, cuyos componentes, al no reconocerse más su conexión, se consideran giros finales de las sílabas radicales. Un ejemplo, en el que se une en latín en el presente un verbo abstracto con una raíz atributiva, lo tenemos en possumpotsum. El imperfecto se señala en los verbos atributivos por medio de ba-m, s, t, y el futuro por medio de bo, is, it. Bam y Bo, como Fuvi, los derivo de la raíz india Bhu. La b india aspirada, que se ha transformado en fuvi en una p aspirada, se ha convertido en bam y bo una simple b. Luego, Tibi procede de Tubhja, el dat. plur. en bus de las indias en bhjah. Para bus se encuentra en los monumentos etruscos buf (tabla IV) y para i-bunt, i-font, (tabla VI), En Lucil., Afran., Enn. aparece era-font por erunt.

     El imperfecto bam, bat, se parece más al primer pretérito de Bhu-Abhavam, Abhavat, mientras que fuvi, fuvit coincide más con el segundo pretérito Abhuvam, Abhut. El aumento se ha suprimido en ambos casos, y el significado de pasado se justifica sólo por el uso. De bavam, bavat, se ha llegado a bam, bat por acortamiento, como de mavolo, nevolo: malo, nolo. En latín, en cuanto a las elisiones, no se da importancia  a una letra. De bam, bat se diferencia bo, bit, como ero, erit de eram, erat. Lo que se ha dicho de i en erit, eris, etc., vale también para i en bit, bis.

     Con el futuro latino bo, bis, bit, etc., ofrece el futuro anglosajón: beo, bys, byth, y su presente eom, ear, ys, una coincidencia llamativa que, dado que en efecto los dialectos germánicos están emparentados del mismo modo que el latín con el sánscrito, no se puede considerar casual. El futuro también se puede formar fácilmente en latín, añadiéndosele la vocal i, marca del futuro, y el modo potencial. La primera persona de singular puede tomarse precisamente como hilo conductor (Richtschnur), por lo menos en latín, en griego y en otras lenguas, para reconocer la forma gramatical de un tiempo. Legam me parece que representa a legaïm, y en leges, leget, e puede llegar a considerarse como el diptongo ai. En el presente de subjuntivo de la segunda, tercera y cuarta conjugación se suprime i en todas las personas, sin embargo me parece que doceat, legat, audiat están contraídas por doceaït, legaït, audiaït. Un ejemplo donde no se suprime la i, sino la a, lo encontramos en edim, edis, edit, etc., el cual se encuentra a menudo en la obra de Plauto y otros más, así como duint, perduint por dent o duant, y perduant. El imperfecto de subjuntivo podría significar según el indicativo bam, bem. Sólo el uso prescribe la adición de otro verbo auxiliar. Ama-rem por Ama-sem o esem. Ama-rem deja prever el indicativo Ama-ram o eram. De Facio viene el imperfecto desusado fac-sem, el presente fac-sim, y el futuro de indicativo fac-so.

     En lugar de Bh, el verbo auxiliar indio, aparece en el perfecto latino v, que se acerca más en la pronunciación a una B aspirada, que B y F. La v latina se formó de los griegos a través de β, y es posible que los griegos hayan pronunciado, teniéndose en cuenta la pronunciación de los neogriegos, con una aspiración.

     En v también se ha convertido el indio Bh en el gótico visan, y en el anglosajón vesán, de donde provienen los imperfectos vas y vaes, yo fui1. De la raíz india Bhr, que significa llevar, sostener, procede el verbo persa Berem, fero; y cuando a la B se le antepone la preposición india A se transforma en v, como Äverdem, afferebam. Todo esto parece ser suficiente para mostrar el parentesco que existe en muchas de las lenguas emparentadas entre b, f, v y el indio Bh. V seguida de una consonante se convirtió en u, esto es, de pos-sum, potui, pot-vi. Possum se conjuga como Adsum en todos los tiempos por medio del verbo abstracto anexo, y entre Affui y potui existe sólo una diferencia, por la cual se encaja en el primer caso D junto a la siguiente letra, y en la f posterior luego de la antecedente, y para evitar la dureza, se convierte en una afín. De v-erunt, v-eram, v-erim, v-issem, vale también lo que se ha dicho de la modificación de fui. Así como en algunos verbos en futuro aparece bo, porque esco es el futuro desusado de Esum: así parece deducirse en muchos verbos según la analogía en perfecto por vi, visti, si, sisti, y si, sisti, el perfecto de sum. De Scrib viene Scrip-sit, como en sánscrito de Tap, Atap-sit. Sin embargo, en el pretérito indio está indicado el pasado en la sílaba radical y el verbo auxiliar agregado, el cual se modifica con el final de un pretérito, determinando simplemente las personas y los números; en el pretérito latino sólo se señala el pasado a través de la terminación del verbo auxiliar. De vehin viene vexit, vec-sit, como se ha deducido en sánscrito de la raíz de igual significado vah, Avakschit.- Una flexión india, por la cual se indica el pasado, se ha conservado en aquellos perfectos latinos que se han formado por la reduplicación o la modificación de la vocal radical. Momordimus, cepimus, vienen de la raíz Mord, Cap, como en el sánscrito Mamardima, nosotros aplastamos (pretér.), Taepima, nosotros expiamos (pretér.), de las raíces Mrd, Tap.

     La formación de un pretérito por medio de la modificación de la vocal radical se aplica en sánscrito sólo a algunos verbos, cuya raíz comprende la vocal a en sí. La misma restricción se da en latín. Dada semejante correspondencia de la gramática latina con la india, la cual se puede seguir de cerca hasta en lo más casual y particular, se puede albergar con razón la duda contra la sencillez de aquellas formas gramaticales que no concuerdan con flexiones indias de igual significado. La R que hemos encontrado en la conjugación del activo se podría explicar perfectamente como radical del verbo sum, e incluso con mayor certeza, que a veces encontramos su figura originaria S en su posición, a veces encontramos a la misma sustituida por medio de la raíz de una muy distinta en la forma del verbo sum, pero en aplicación con el del verbo coincidente. Apenas si se podrá encontrar una objeción bien fundada contra las afirmaciones formuladas, puesto que las consonantes mencionadas no se pueden explicar ni como marcas orgánicas de los tiempos y modos, al contradecirse con el espíritu del radical lingüístico al que pertenece la lengua latina, ni se podría considerar como intervención casual, pues la correspondencia con la raíz de los verbos abstractos se podría tener por un juego de azar.

     Consideremos ahora si la lengua latina tiene una flexión para indicar la pasiva. De amo se da amor añadiendo una R que se podría considerar aquí la marca de dativo. Pero consideremos ahora la segunda y tercera persona amaris, amatur, de donde tendríamos que suponer que se da una trasposición de las consonantes en uno de estos casos. Debe aparecer entonces amaris por amasir, cuando la R se debe posponer como marca de dativo para las terminaciones de persona, como en amatur, amantur, o bien debe aparecer amatur por amarut, habiéndose  conservado en amaris la  posición originaria de las consonantes. Me parece más probable lo último, ya que puedo considerar la R en amaris menos como marca de dativo que en amarem como marca de pasado. Si la R no fuera el radical del verbo sum, sino marca orgánica que expresara cualquier clase de relación, no podría de ese modo indicar tan diversas y variadas relaciones. Amaris, creo yo, aparece por Ama-sis o sus, amatur por ama-sut. Sut sería la tercera persona de presente, si se formara de modo análogo a la primera persona, y su-s tendría que ser por consiguiente la segunda persona. Ama-mur aparece por Ama-sum – la mayoría que expresa prolongación de la terminación se ha suprimido -; amantur por amarunt o sunt. El desplazamiento de las consonantes no es aquí mayor que en Forma, cuando procede de μορφα. Esta unión del presente del verbo auxiliar con una raíz atributiva parece que no alcanzó inicialmente el objetivo de diferenciar el pasivo del activo, sino que parece haber sido muy temprano el principio de las lenguas itálicas de expresar, en el caso de los verbos atributivos, las relaciones y análisis paralelos del significado en un verbo auxiliar y dejar la sílaba radical sin modificar. Por consiguiente, las personas y los números podían ser indicados en presente por medio de la modificación de un verbo auxiliar agregado  o ser expresados en la sílaba radical. El que Amaris y Amas fueran en un principio de igual significado y ambos se pudieran construir de forma activa y pasiva, explica el que tanto en los antiguos como en los nuevos escritores se encuentren construidas formas activas con significado pasivo con mucha frecuencia, como también verbos pasivos con activos. Como el uso había limitado más la forma primera al pasivo, y como ya no se reconocía la unión del verbo abstracto con la raíz, la R asumió en efecto el carácter de una marca del pasivo y por consiguiente su uso se extendió, porque se creía darle a un activo significado pasivo por medio de su adjunción. La forma Ama-ba-ris me parece ser más reciente por muchas cosas, ya que las consonantes R y B no se reconocen más por lo que son según su origen, sino como flexiones que se consideran por la indicación de sus relaciones lógicas. Y así tendría que expresarse en Ama-re-ris tanto la R del pretérito de la acción, como también su efecto en el sujeto. En el dialecto umbro se formaba la pasiva ya como en latín, añadiendo el verbo Sum, o bien añadiendo Fio. Sin embargo, Fio tenía en la lengua itálica significado tanto activo como pasivo y se agregaba, como en el latín  Bam, Bo y vi a una raíz invariable. Por ejemplo, Kupi-fiatu rupiname, lo cual Lanzi traduce por medio de Adoleto triticam farinam.

     Nos queda por aclarar todavía la segunda persona plural de pasivo, la cual no se forma según la analogía de las otras personas. Hemos notado que en sánscrito el nominativo de un participio de significado pasivo representa la posición de la tercera persona de futuro, en la que aparece, p.ej., Datărah (daturi) por daturi sunt. De la misma manera, el nominativo plural masculino de un participio representa en latín en minus, mina, minum, en sánscrito manah, mana, manam, en griego μενος, μενη, μενον el lugar de la segunda persona de plural del pasivo. Amamini, docemini, legimini, audimini, no son distintos al nominativo plural masculino en latín del ya no usual participio medio o pasivo. Para los antiguos dialectos itálicos este participio era aún usual. Se encuentra dikamme por dicens; pelmener, como dativo plural para πελμενοις, esto es, νενομενοις (cuadro 3, con escritura latina). En vez de las terminaciones us e i, aparecieron en etrusco las terminaciones o y or, p.ej., Screhto, Screhitor, Subato, Subator, Scriptus, Scripti, Subactus, Subacti. Semejante nominativo anticuado plural es amaminor, segunda persona de imperativo, cuyo singular es amamino, puesto que encontramos en Catón praefamino,  y en Festus famino como imperativo del número simple. Amaba-mini es la unión del participio del verbo auxiliar con la raíz Am, cuya  A está agregada como carácter de la primera conjugación.

     En sánscrito procede de Bhu el participio Bhavamana. De Bavamini se dio por contracción bamini, como también de bhavat, bat. Así como en los participios indios y griegos las mismas flexiones son usuales, las cuales expresan especiales relaciones temporales junto a los verbos, asimismo ocurre en relación al participio latino en minus. Legemini, bimini, amemini (amaimini), remini (raimini), se forman por medio de las mismas flexiones, como legetbit, amet, ret.

     Del infinitivo Amare, Ama-visse, se aplica lo que se ha dicho de fore y fui-sse. Concretamente Amare por Ama-se o ese. En vez del infinitivo edere se encuentra ese, esto es, ed-se. D ante S se transforma en S, como la t en Posse por Pot-se. El infinitivo latino se ha de considerar, al igual que el griego, como sustantivo, y no repetiré aquí las causas. El infinitivo mencionado se comporta igualmente  como en griego. El acusativo de la persona se rige por el verbo de la oración, para la cual la persona se comporta de forma pasiva, y cuando el verbo viene a aparecer en la pasiva, entonces la persona se puede colocar en nominativo. A menudo aparece para el infinitivo un acusativo de persona, el cual se rige por un verbo, que no se pone explícitamente, sino que se transcribe. P.ej.:

Fando, aliquem Hippolitum vestras si
contigit aures
Credulitate patris, sceleratae et fraude
Novercae
Occubuisse neci.
Ovid. XV Metamorf. Fab. XLV.

     El acusativo aliquem Hippolitum aparece aquí para mostrar el efecto de una acción, que se expresa no por medio de un verbo, sino de más palabras que, juntas, dan el mismo significado como el verbo audio. Aliquem Hippolitum es más un objeto lógico que gramatical, y hay construcciones en casi todas las lenguas, en las que se tiene en cuenta más la relación lógica que gramatical. El verbo Sum suele ponerse junto a un sustantivo, adjetivo o adverbio, con el cual sustituye la posición de un verbo transitivo, construyéndose como tal. Por ejemplo: Meum quantum rumor est amare, donde meum quantum y amare son los temas del acto expresado por medio de rumor, cuyo sujeto es indeterminado.

     Un acusativo de persona puede aparecer también en latín después de la pasiva, cuyo sujeto no es determinado y en alemán se puede dar por medio de es. P.ej. Cicero: Nuntiatum est nobis a Varrone, eum venisse Roma. Se nos informó de Varrón2 (Varrón nos informó) haber llegado de Roma. Ni la persona eum, ni el infinitivo venisse son aquí sujeto del verbo nuntiatum est, sino que él mismo está contenido como indeterminado en el verbo, el cual se construye así por consiguiente como si estuviera en activo. El infinitivo venisse se ha de considerar como objeto del verbo, por tanto, más apartado que el acusativo. También en alemán se construye el infinitivo seguido del pasivo, cuyo sujeto es el pronombre es, como seguido del activo, a saber: Me fue ordenado (por él) [se me ordenó, me ordenaron] leer, por: leer se me ordenó [me fue ordenado]. La preposición zu expresa en el infinitivo la relación del acusativo; pero el que el infinitivo seguido de zu haya sido sustantivo en los dialectos antiguos, explica que aquél haya adoptado la terminación que rige la preposición. P.ej. en sajón inglés: Com thuus to forsvilanne. ¿Viniste a molestarnos? Forsvilanne es el dativo de forsvilan. Incluso en árabe se pueden construir pasivos, cuyo sujeto no está determinado, de acuerdo con la forma del activo, sobre lo que manifiesta Herr von Saen en su magnífica gramática árabe: Il y a une troisieme manière, d´employer les verbes à la voix objective, c’est de ne leur donner aucun sujet detérminé; alors ils se construisent avec leur complemens de la même manière qu’à la voix subjective. Cette sorte de construction n’a lieu que par rapport aux complemens mediats, des verbes complemens dont le rapport est indiqué por une préposition. On peut comparer cet usage de la voix objective à celui de la même voix chez les latins, quand elle est employée de la manière vulgairement quoique improprement apelèe impersonelle, comme itum est, veutum est, conclamatur.” De los ejemplos que trae a colación Herr von Saen para explicar esta regla extraigo lo siguiente: Chadhaba chala Seidan, guardaba rencor a Seid; chudhiba chala Seidan, se le guardaba rencor a Seid. En alemán, como se observa en este ejemplo,  se construyen igualmente los verbos, en cuyo objeto se indica el efecto de la acción por medio de una preposición y no del acusativo, tanto en pasivo como en activo. A esta regla pertenece también el infinitivo con zu, que aparece seguido del pasivo. Lo cual no se podría decir en árabe y alemán, Dhuriba Seidan. Seid es golpeado. Dhuraba Seidan. Él golpea a Seid; es una prohibición arbitraria del uso lingüístico, y esta construcción sería perfectamente tan gramatical y lógica como la ya mencionada, puesto que aquí la desinencia de acusativo expresa exactamente eso que en aquel caso la preposición chala, auf.

     Al interpretarse correctamente el carácter particular del infinitivo, ya no se puede establecer más una diferencia sustancial entre éste, el gerundio y el supino. En primer lugar es un nombre indeclinable, por último son indeclinables, y concuerdan más en este sentido con el infinitivo indio y arábigo que de lo que, como éstos, pueden tener significado pasivo y activo bajo esta forma, parecido a todos los sustantivos abstractos, y como no se les puede indicar especiales definiciones de tiempo. P. ej. Virgilio:

Fando aliquid si forte tuas pervenit ad aures: Al decir – Quis talia fando temperet a lacrymis:
Diciendo tales cosas.
Catón, De re rustica: Primus cubitu surgat, postremus cubitum eat: El primero se levanta de estar acostado, el último se va a acostar.
Terencio: Parvum dictu sed immensum expectatione.

     La razón para que el infinitivo latino sea capaz de expresar género y tiempos, radica en su descendencia del infinitivo griego, al que se le debe agradecer esta capacidad para la derivación de los participios. En latín no siempre se hace uso de este recurso, y se puede fijar el infinitivo presente con significado pasado y futuro, cuando el sentido y la construcción de la frase no dejan ninguna duda sobre su significado. P.ej. Virgilio:

Progeniem sed enim Trojano a sanguine duci audierat Tyrias olim quae verteret arces.
Horacio: Dictus et Amphion Thebanae conditor arcis
Saxa movere sono testudinis et prece blanda.
Terencio: Ego illam virginem forma bona memini me videre.

     En los escritores antiguos se encuentran testimonios frecuentes de que el infinitivo, gerundio y supino pudo haber sido originalmente poco o nada diferente en el uso, y haberse establecido arbitrariamente uno por otro.

     En lugar del acusativo del gerundio seguido de a, aparece el infinitivo en Terencio:

Quod plerique omnes faciunt adolescentuli,
Ut animum ad aliquod studium adjungant,
Aut equos alere, aut canes ad venandum aut philosophos.- El acusativo de supino aparece en Plauto y otros más, donde el uso lingüístico tardío prescribía el infinitivo.
Plauto: Eas si adeas
Abitum quam aditum malis.
Terencio: Aliquot me adiere, ex te auditum
Qui agebant hodie filiam
Meam nubere gnato tuo.
Ubi ubi erit, inventum tibi curabo et
Ductum tuum Pamphilium.

     La correspondencia en la forma del supino es demasiado notoria con el infinitivo indio, de modo que no sería necesario detenernos especialmente en ello. Al añadir la sílaba Tu se deriva como ésta de la raíz, y esta sílaba suele anteponerse también  a la vocal i como miembro de asociación. La concordancia de la declinación del supino con la del infinitivo indio fue más bien muy grande que, en el caso de la cuarta declinación, la u delante de las desinencias que comienzan con una vocal, en uv, como se transformó en sánscrito en av. El gerundio se deriva, como el infinitivo griego, de un participio y asume, como éste, un carácter completamente diferente al de los participios.

     Nos queda todavía  por decir algo más sobre la formación de los participios. El participio presente se forma, como en sánscrito, añadiendo la sílaba nt a la raíz, poniendo t en nominativo como en sánscrito y añadiendo S como marca de nominativo. Del participio presente viene el participio en nd-us por medio de la conversión de t en d, que también permanece en nominativo, y por medio del cambio de declinación. El participio en ndus se parece al participio presente de las lenguas persa y germana, en las cuales se transforma también t en d; p.ej., persa Berend-eh, que lleva, parecido al latino Ferend-us.

     El origen del participio en turus y del participio pasivo en tus de participios similares y de significado parecido en sánscrito se ha considerado ya en otro lugar.


Notas al pie

* Filólogo hispanista de la Universidad de Antioquia. Actualmente adelanta su tesis de maestría en Traducción en la Universidad de Heidelberg, Alemania. Es miembro del grupo de investigación Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana (GELCIL). Correo electrónico: quintelogia@yahoo.com

1 En alemán ich war significa fui, era, estaba (N.T.).

2 Para efectos de análisis y comprender la observación del autor, pongo las  versiones posibles de traducción, a sabiendas de que en español la voz pasiva es de uso más restringido que en el caso del alemán y el latín.