SOBRE ALICIA DUSSÁN
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Moisés Wasserman
Universidad Nacional de Colombia

 

Es para mí un honor y un inmenso placer participar en este homenaje a la doctora Alicia Dussán de Reichel-Dolmatoff, a quien conozco ya hace años, con los títulos de maestra y académica por antonomasia.

El recorrido vital de la doctora Alicia Dussán supera por mucho una hoja de vida como esas a las que estamos acostumbrados. Pertenece a una categoría diferente. Se ha movido en tantos ámbitos del conocimiento, actividades de investigación y enseñanza, administración, activismo social y político, que cuesta trabajo definirla en uno de ellos. Su capacidad intelectual y su voluntad personal son tan grandes, que hasta para una vida personal y familiar ha encontrado espacio.

Comenzó su vida en una casa intelectualmente inquieta, con una madre inteligente, de pensamiento liberal y congénitamente feminista. Se educó en el Gimnasio Femenino de los años treinta del siglo XX, con profesores que pertenecían a la más alta intelectualidad entre los bogotanos y extranjeros residentes en Bogotá.

Se interesó en las ciencias sociales desde niña. La intrigaba la etnografía en una edad en que las niñas de entonces jugaban con tacitas de té. Viajó a estudiar a Alemania, en un momento en que el mundo estaba a punto de explotar y, cuando efectivamente explotó, regresó al país y se inscribió en esta Universidad, en la Facultad de Derecho, donde enseñaban los mejores juristas de la época, varios que más tarde serían presidentes y líderes del país. Le satisfacían las asignaturas sociales complementarias con tal intensidad que decidió que su vocación estaba en ellas y no en las leyes, y así se incorporó a la primera cohorte de estudiantes del Instituto Etnológico Nacional, bajo la dirección de Paul Rivet.

Por esa época conoció, construyó proyectos de investigación conjuntos y se casó con Gerardo Reichel-Dolmatoff, joven austriaco refugiado de la guerra, graduado en artes pero con vocación de antropólogo. Los dos fueron miembros activos del Comité Francia Libre, que apoyaba a la resistencia francesa. Ese hecho seguramente contribuyó a la fuerte relación que sostuvo con el maestro Rivet.

Como antropóloga independiente, y como lo que hoy Colciencias llamaría "Grupo de Investigación", con Gerardo Reichel recorrió el país y estudió las más diversas culturas y los más interesantes problemas sociales. Se vincularon al Instituto Etnológico Nacional, con una figura muy conveniente para el Instituto, pues financiaba los proyectos en los que trabajaban. Estuvo con los pijaos en Coyaima y Natagaima, donde trabajó con el líder Quintín Lame. Posteriormente en Santa Marta, donde creó y dirigió el Museo Etnológico del Magdalena e hizo sus investigaciones reconocidas con los indígenas kogi. El "grupo de investigación" ganó tanto prestigio internacional que eran visitados por científicos de todo el mundo.

Llevó a cabo los primeros estudios de género, basada en la Escuela de Cultura y Personalidad, en una comunidad en Taganga. Profundizó en antropología social en la Sierra Nevada de Santa Marta y, posteriormente, en Cartagena, con apoyo del recién creado Instituto Colombiano de Antropología —en adelante, ICAN—.

El Centro Interamericano de Vivienda y Planeación de la Organización de Estados Americanos los trajo a Bogotá, y en esas tareas fueron contactados por Ramón de Zubiría y Hernando Groot para que se vincularan a la Universidad de los Andes, donde crearon el Departamento de Antropología. De esos años data su relación con la Universidad de California, en los Ángeles, y una amplísima actividad internacional. En esa época también hicieron cruciales investigaciones en San Agustín, apoyadas por el ICAN, entonces dirigido por Luis Duque Gómez, su compañero de estudios y, más tarde, rector de la Universidad Nacional.

La salida de la Universidad de los Andes, en 1968, fue traumática. Problemas de infancia de los que a veces sufrimos las universidades. Pero no fue sino el principio de más proyectos, y más ambiciosos. Asesoró al Museo del Oro con el concepto de que los museos fueran centros didácticos, dirigió la división de museos de Colcultura, y podría seguir mucho más, pero quiero resaltar el ámbito donde yo la conocí:

La doctora Alicia Dussán fue una de las primeras mujeres académicas de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales. Fue correspondiente, titular y hoy ostenta la máxima dignidad de honoraria. Dirigió sus iniciativas internacionales. Fue miembro y fundadora de TWAS, la Academia de Ciencias del Tercer Mundo, hoy Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo. Participó en múltiples asambleas y es una de las iniciadoras de la Academia de Científicas Mujeres del Tercer Mundo y de sus programas de becas y estímulos. Fue honrada con el Premio a "Vida y obra" de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Lo que más quiero destacar de la doctora Alicia es su espíritu pionero y moderno. Es fácil hoy para una mujer estudiar en la universidad y ser investigadora; ser científica social y antropóloga es de buen recibo, es casi necesario ser feminista. Muy obvio defender la diversidad y los derechos culturales de los pueblos. Pero pionera verdadera es quien hizo todo eso antes de que fuera evidente, o mejor, quien con su esfuerzo contribuyó a que todo eso parezca hoy muy natural.

Ese es un gran mérito, por eso la Universidad Nacional de Colombia quiere destacar la magnífica labor y las contribuciones de Alicia Dussán de Reichel-Dolmatoff.