Brooks, David.
The Social Animal
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New York: Random House, 2012. 382 pp.


Si los libros midieran su calidad como resultado solamente de su título, estaríamos frente a un texto mejor que regular. The Social Animal es un encabezado sugerente (aunque quizás no muy original), para lo que promete ser un texto suficientemente masivo como para haber alcanzado el primer lugar de ventas en el Nueva York Times y, al mismo tiempo, suficientemente sofisticado como para interesar a, bueno, ya sabemos, un lector de Nueva York Times. En definitiva, un libro que puede ser leído en varios viajes de metro y que, al mismo tiempo, permite más de una conversación de sobremesa.

Escrito por David Brooks en 2012 y distribuido por Random House, The Social Animal busca, en palabras de su autor, "mostrar cómo el aparato inconsciente se muestra cuando los afectos y aversiones que nos guían en cada minuto han sido cuidadas apropiadamente y cuando nuestras emociones han sido educadas"     1 (p. xii). Esto con el objetivo último de aportar a las políticas públicas que, de acuerdo a Brooks, han fracasado en disminuir la inequidad en Estados Unidos, debido que han "confiado excesivamente en una visión simplista de la naturaleza humana". Así, ambicioso en sus objetivos, el libro se organiza en 22 cortos capítulos de alrededor de diez a doce páginas cada uno.

El texto se estructura sobre la base de la vida de dos personajes, Harold y Erica. El primero es un clásico WASP (White Anglo Saxon Protestant), un representante de lo que históricamente ha formado la elite estadounidense. La segunda, Erica, es en cambio la hija de inmigrantes chinos y mexicanos, y viene a representar el Estados Unidos que ha ido tomando forma en los últimos treinta años. Como buen representante de su clase, Harold creció con una confianza en sí mismo y en lo que su persona merece y debe hacer en este mundo (lo que en inglés se conoce como entitlement), mientras que Erica posee toda clase de contradicciones (empezando por su origen étnico), y siente que muchas de las cosas que quiere para sí, como estudiar en la universidad, no forman parte del universo de lo posible de su familia ni de sus allegados.

En lo sustantivo, el libro es un repaso de varias de las ideas cognitivas contemporáneas, principalmente de las llamadas teorías cognitivas "dinámicas", que subrayan el rol de las variables medioambientales en la formación de imágenes mentales en las fases de la vida y, por consiguiente, en la adopción de determinados patrones de comportamiento. Visto así, los personajes de Harold y Erica son una excusa para exponer un sinnúmero de experimentos y teorías, que buscan explicar las raíces cognitivas y sociales del comportamiento humano.

Lo anterior tiene, por supuesto, orígenes muy anteriores a este libro. Uno de los primeros es Merlau-Ponty que, con su Fenomenología de la percepción (1945), sentó las bases para pensadores posteriores como Varela, Maturana y Uribe (1974), Edelman y su idea del neodarwinismo neuronal (1987), y las teorías cognitivas embodied surgidas a partir de los noventa (Clark 1997, 2008; Thompson 2007, entre otros). Con distintos énfasis, estas teorías apuntan a que el acto de conocer no puede separarse cabalmente del acto de percibir, por cuanto lo que se percibe no es el "mundo de afuera", sino lo que se recoge activamente de este mundo por los sentidos. Esto implica un doble reconocimiento: por un lado, del rol del cuerpo humano como activo agente en el acto de conocer y, por otro, un cuestionamiento a la idea de la existencia implícita de un humunculus, un pequeño hombrecito alojado en nuestro cerebro propio de la ideas modernas de la cognición. Así, la organización cerebral que da origen al comportamiento humano sería el resultado de la activación de ciertas redes neuronales específicas que operan en distintos sectores de la corteza cerebral.

Intentar hacer de estas teorías algo parecido a una novela resulta aventurado y digno de elogio. Si bien es cierto que libros como El error de Descartes o En Busca de Spinoza, ambos de Antonio Damasio (1994 y 2003, respectivamente), tienen buenas notas de humor, sin ser por ello menos radicales y profundos, la mayoría de los textos relacionados con teorías cognitivas no tienen como norte hacer de su prosa algo entretenido, sino más bien interesante (entiéndase, difícil de leer). Es más, pareciera que a veces algunos de estos escritos operaran bajo la premisa de que algo profundo debe ser escrito en forma aburrida.

En este sentido, la apuesta de Brooks por hacer de este libro algo cercano a una novela funciona medianamente hasta el primer tercio del texto, cuando Erica y Harold, producto de las vueltas del destino, deben ser colegas en una misma consultora y al poco tiempo caen presas de un amor profundo y contraen matrimonio. A partir de ahí, el relato se torna inverosímil (se diría incluso que ridículamente inverosímil), pues mientras Erica logra comprender (nadie sabe cómo ni a qué costo) las pautas relacionales del poder y llega a ser brazo derecho del mismo presidente del Estados Unidos, Harold, que hasta su juventud era algo raro, pero popular después de todo, se torna un ser taciturno, cuya única misión pareciera ser acompañar los destinos de su pujante y asertiva mujer. Lo que es quizás más paradójico es el hecho de que todo el prontuario social y de crianza de cada uno de ellos, enfatizado en el texto como central para la formación del carácter de las personas, desaparece de la narración de forma casi absoluta, como si padres, madres, hermanos y todo el entramado de relaciones amistosas de esta pareja, una vez que decidieron casarse, hubieran desaparecido del mundo y de la vida de Harold y Erica.

Lo que sigue es entonces una continua presentación de investigaciones de distintos autores sobre el rol de aspectos no conscientes en el comportamiento. Esto lleva al autor a revisar aspectos como la forma en que se concibe y se mide la inteligencia (cap. 10), el rol de la emoción en la toma de decisiones (cap. 11), o la tendencia natural de la mente a generar heurísticas explicativas (cap. 15). Esto de por sí no tiene nada de malo, el problema es que esta presentación es muy superficial y pobremente hilada y, lo que es peor, cada vez más desconectada del relato de Harold y Erica, quienes se supone deben soportar el relato.

La consecuencia de lo anterior es que el texto pierde el foco, pues el comportamiento de los protagonistas es cada vez más arbitrario y discontinuo, siendo el único hilo conductor el deseo del autor de dar cuenta, de forma somera, de experimentos varios sobre el comportamiento humano, a los que condimenta con varias teorías explicativas de este. Cuesta entender entonces el objetivo último del texto, toda vez que los tópicos descritos han sido tratados de manera mucho más extensa y profunda por autores como Stanovich, para el caso de la inteligencia, Dama-sio, para el caso de la emoción, y Kahneman, para el caso de las heurísticas, sólo por nombrar a algunos. Lo mismo puede decirse de autores algo más ligeros (y que comparten la condición de best seller del texto que aquí se analiza), como Malcolm Gladwell (Outliers 2008) o Stephen Johnson (Where Good Ideas Come From 2010), cuyos textos plantean tesis que, sin ser tremendamente originales, buscan dar una nueva mirada a debates actuales (como el caso del talento y la innovación respectivamente).

A pesar de lo anterior, el libro tiene puntos altos. El primero es una lúcida genealogía de la mente humana en los últimos doscientos años, en la que la visión del proceso, según el cual las personas toman decisiones, habría cambiado progresivamente de eje. De acuerdo con Brooks, en el siglo xix este proceso se centraba en la última fase de la tríada percepción del entorno, análisis de las alternativas, ejecución de acciones en el medio, buscando canalizar pasiones e instintos a través de la represión. Durante casi todo el siglo pasado, sugiere Brooks, el foco estuvo puesto en la segunda fase, el análisis racional de alternativas, lo que se sostenía en el supuesto de que la mente humana opera en un marco lógico y predecible, y que, por lo tanto, bastaba con proveer información acerca de los posibles beneficios y riesgos de un comportamiento (por ejemplo, el de fumar), para que las personas modificaran actitudes y acciones. Se afirma, entonces, que las nuevas teorías cognitivas se centran en la primera la fase, la perceptual, pues entienden que es ahí donde principalmente toma forma el comportamiento.

Si bien autores anteriores habían planteado una genealogía de las ideas de tipo similar (por ejemplo, Francisco Varela, en su libro Conocer las ciencias cognitivas, o Ewan Thompson, en el excelente Mind in Life), la mirada de Brooks es más amplia, pues apunta a la concepción del hombre en una dimensión cívica, más que a atender puramente a la naturaleza de la mente humana. Esta diferencia no es menor y podría haber constituido un aspecto central del libro, cosa que lamentablemente no ocurre. Como resultado se tiene que The Social Animal es un título que puede ser de utilidad para aquellos que tienen poco o ningún grado de familiaridad con las ideas contemporáneas de la cognición y que quieren tener la posibilidad de participar de una conversación de sobremesa. Eso sí, de no más de quince minutos.


1 "I want to show you what this unconscious system looks like when it is flourishing, when the affections and aversions that guide us every day have been properly nurtured, the emotions properly educated".


Bibliografía

Clark, A. Being There: Putting Brain, Body and World Together Again. Cambridge: The MIT Press, 1997.

Clark, A. Supersizing the Mind: Embodiment, Action, and Cognitive Extension. New York: Oxford Uni-versity Press, 2008.

Damasio, A. Looking for Spinoza: Joy, Sorrow, and the Feeling Brain. Orlando: Harcourt, 2003.

Damasio, A. Descartes' Error: Emotion, Reason, and the Human Brain. New York: Putnam Publishing, 1994.

Edelman, G. Neural Darwinism: The Theory of Neuronal Group Selection. New York: Basic Books, 1987.

Gladwell, M. Outliers: The Story of Success. New York: Little brown & Co., 2008.

Johnson, S. Where Good Ideas come From. The Natural History of Innovation. New York: Riverhead Books, 2010.

Kahneman, D. Attention and Effort. New Jersey: Prentice-Hall, 1973.

Merleau-Ponty. La Structure du comportement. Paris: Presses Universitaires de France, 1942.

Stanovich, K. What Intelligence Tests Miss: The Psychology of Rational Thought. New Haven: Yale University Press, 2009.

Thompson, E. Mind in Life: Biology, Phenomenology, and the Sciences of Mind. United States of America, Harvard University Press, 2007.

Varela, F., Maturana, H. & Uribe, R. "Auto-poiesis: the organization of living systems, its characterization and a model", Biosystems 5/4 (1974): 187-196. 


RODRIGO MORA
Universidad Diego Portales - Chile
 rodrigo.mora@udp.cl