La cualidad sentida de la experiencia: devenir sensible de la razón en la estética pragmatista

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Resumen

Esta tesis doctoral presenta una investigación teórica que muestra cómo a través del desarrollo de la estética pragmatista -desde sus inicios clásicos entre los siglos XIX y XX hasta su actualización con Mark Johnson en el siglo XXI- se gesta una forma de concebir el pensamiento que implica un devenir sensible de la razón. En primer lugar, se examina cómo la experiencia neurodivergente de Daniel Tammet permite plantear la pregunta por la existencia de una sensación de la lógica, en tanto su vivencia potencia los aspectos estéticos del pensamiento a los que se habían referido los filósofos pragmatistas. En segundo lugar, se analiza cómo, al interior del pragmatismo clásico, especialmente con William James y John Dewey, se desarrolla un pensamiento estético que reconoce el papel fundamental de los aspectos sensibles en la generación de sentido, en particular a través del concepto de cualidad sentida de la experiencia introducido por John Dewey. Este concepto sustenta una filosofía naturalista de la experiencia en la que el pensamiento racional se enraíza en la profunda relación del organismo con su entorno a través del cuerpo. Finalmente, se muestra cómo la estética pragmatista clásica fue retomada en el siglo XXI por Mark Johnson, quien estableció un diálogo con los avances de las ciencias cognitivas bajo el concepto de “estética del entendimiento humano”, expandiendo así los postulados de James y Dewey. A partir de este recorrido, se argumenta que la noción de cualidad sentida de la experiencia fundamenta una línea específica de la estética pragmatista, en la que la dimensión estética se establece como condición sine qua non del pensamiento racional. De este modo, las funciones cognitivas superiores no se conciben como entidades autónomas o independientes, sino como emergentes de procesos orgánicos, sensoriales y sensibles. (Texto tomado de la fuente)

Abstract

This doctoral dissertation presents a theoretical investigation that shows how, through the development of pragmatist aesthetics —from its classical beginnings between the nineteenth and twentieth centuries to its contemporary articulation by Mark Johnson in the twenty-first century— a way of conceiving thought emerges that entails a sensible becoming of reason. First, it examines how the neurodivergent experience of Daniel Tammet makes it possible to raise the question of the existence of a feeling of logic, insofar as his lived experience intensifies the aesthetic aspects of thought to which pragmatist philosophers had already drawn attention. Second, it analyzes how, within classical pragmatism, especially in the work of William James and John Dewey, an aesthetic form of thinking develops that acknowledges the fundamental role of sensible aspects in the generation of meaning, particularly through the concept of the felt quality of experience introduced by John Dewey. This concept underpins a naturalistic philosophy of experience in which rational thought is rooted in the organism’s deep relationship with its environment through the body. Finally, it shows how classical pragmatist aesthetics was taken up again in the twenty-first century by Mark Johnson, who entered into dialogue with advances in the cognitive sciences under the concept of an “aesthetics of human understanding,” thus expanding the theses of James and Dewey. On the basis of this trajectory, it is argued that the notion of the felt quality of experience grounds a specific strand of pragmatist aesthetics in which the aesthetic dimension is established as a sine qua non condition of rational thought. In this way, higher cognitive functions are not conceived as autonomous or independent entities, but as emergent from organic, sensory, and sensible processes.

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